¿Qué es lo que has venido a hacer aquí?

¿Qué es lo que has venido a hacer aquí?
He venido
a besar tus labios con mis ojos,
a dejar en tu cuerpo mis caricias,
a rezar a un dios estupendo y lleno de vida,
a respirar el aliento mismo de la creación,
pero sobre todo,
por siempre y para siempre,
a amarte, hermano mío,
amarte y no dejarte de amar,
nunca más dejarte de amar.
(Francisco J. Francisco Carrera, "Luna de Agosto")
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sábado, 28 de septiembre de 2013

LA HISTORIA DE UN TATUAJE

Hace algún tiempo tuve claro que quería hacerme un nuevo tatuaje, el primero que me hice, como sabéis, coincidió con un período muy agitado en mi vida en el que mi cómodo mundo se resquebrajaba de parte a parte al perder un trabajo que consideraba estable después de 11 años en los que me había dedicado en cuerpo y alma la E. U. de Educación de Soria. De esta manera, inicié entonces un proceso de desintegración muy profunda por el cual necesité deconstruirme para volverme a reconstruir del todo, me refugié en mis poemas, en mi amor por Raquel y por los bichines que habitaban nuestra casa (Kibo, tan lindo siempre, Gandalf, nuestra preciosa conejilla de indias que murió este septiembre, que dejo de ser luz y coneja para ser LUZ, simplemente, dulcemente), en la meditación, en el heavy metal, en la psicología transpersonal y en otras muchas cosas que tampoco viene al caso enumerar.

En esa época ya había estudiado profundamente el budismo Zen y el Taoísmo, empezaba a interesarme por el Sufismo y ya había dado algunos pasos con lo que ahora ocupa casi todo mi tiempo de investigación/meditación sobre la Realidad, el Advaita Vedanta y los textos clásicos del hinduismo.

Bien, como muestra de renacimiento me volví a abrir la oreja izquierda para ponerme un pendiente (algo que también hice a los 14 años) y me tatué en mi muñeca derecha dos ideogramas chinos, el de luz y el de agua, los mismos que lleva (pues ella lo hizo antes) Raquel en su espalda. La simbología es clara, Raquel, que ha sido un viento huracanado que ha venido a levantar en mi mente, mi cuerpo y mi alma nuevas estructuras donde antes había desiertos, siempre ha sido en mis poemas luz y agua, luego pasaría a ser fuego, pero eso es otra historia.

Hace algunos meses decidí que, al cumplir los 40 años de edad (esto fue en junio), quería realizar un nuevo “rito de paso”, algo así como un renacimiento. Mi yo adolescente, heavy y pendenciero, se me acercó en sueños y me dijo, “¿colega, con lo que tú eras de salvaje y macarra, cómo has llegado a los 40?”, yo sonreí, le di un abrazo y le respondí “es que dejé de ser lo que era para ser otras cosas que tampoco soy, y aquí me tienes, en constante metamorfosis, en continuo viaje consciencial por el mundo”. Me miré, me mandó a la porra con un gesto austero y me dijo “pos fale, pos bueno, me voy a tomar un par de birras y un bocata de chorizo, ¿te vienes?”, yo le dije que no, que ya no bebía y que además me había hecho vegetariano, con una enorme risotada se las piró y yo me desperté del sueño, me levanté (eran las 5 de la madrugada) y me fui al puf del estudio donde suelo meditar…

Ya a la hora del desayuno, sentí que el símbolo del tao podía ser una buena opción, pero luego la rechacé, me resulta tan evidente como bella, y bueno, casi que decidí pasar del símbolo a los ideogramas, que me parecen muy chulos.

Y así, cuando estaba ya concretando el asunto, el otro miércoles por la tarde en mi despacho de la uni, entre artículos sobre el haiku y la bellísima hermenéutica analógica en la que me ha metido mi hermano Juan R. Coca, me vi como llevado a una calle de Bombai (ciudad que no conozco todavía), dentro de un taxi, y bueno, con una ida de olla de esas chulas que me gusta, el taxista me dijo algo, yo no lo entendí pero lo que está dentro de mí sí, tradujo y…, bueno, pues algo hizo click, o clack, o cluck, da lo mismo. Y supe, o algo se supo.


Cogí el teléfono y llamé al estudio de tatuajes, y traca, en minutos ya estaba todo apalabrado.

Aquí está.

Om, la sílaba que inicia el mundo, el mantra más simple, you name it.

Y es sánscrito, claro, uno de los idiomas que más me han fascinado en mi vida, y que, claro está, no conozco (a ver, soy tan pero tan ignorante de tantas y tantas cosas), pero que me enamoró cuando tenía 20 añitos y en la uni estudiaba poesía inglesa y norteamericana y me volvía loco con T. S. Eliot y su Shanti! Shanti! Shanti! en The Wasteland.

Un nuevo ciclo completado, que además se cerró en otros sentidos el julio pasado cuando acabé el máster de psicología transpersonal y mi tesis sobre la creatividad en Krishnamurti. Uno nuevo se abre, ¿adónde irá? Quién sabe…

Os quiero chic@s, os quiero con toda la fuerza de la que mi pequeño corazón es capaz, os quiero porque os quise mucho antes de conoceros, mucho antes de que ninguno de los que aquí estamos abrieras sus ojitos llenos de luz a este mundo tan maravilloso.


Namaste.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Mantente erguido...

Uno de los autores que más amo es Lanza del Vasto, si no lo conocéis, espero que algún día tengáis rato para leer sobre él (una vida fascinante) y sobre todo para leer sus escritos, aunque casi todo está en italiano y francés. Bueno, hoy simplemente tenía en mi memoria uno de sus poemas más famosos (y no suelo tener poemas en mi memoria) y me apetecía compartirlo con vosotros...

Lanza del Vasto, Mantente erguido

En la dicha o en la angustia,
en miseria o en riqueza,
en salud o enfermedad,
mantente erguido y sonríe.

Ante quienes se abalanzan,
o se echan al vacío,
o se hieren mutuamente,
mantente erguido y sonríe.

Y si avanzan a codazos,
y ávidos tienden la mano
o se ocultan al acecho,
mantente erguido y sonríe.

Ante aquellos que disputan,
ante aquellos que se injurian,
y los que cierran los puños,
y los que apuntan sus armas,
mantente erguido y sonríe.

En el día de la ira
y de la desbandada,
cuando todo cae y arde,
solo en medio del pavor,
mantente erguido y sonríe.

Cuando oigas tu alabanza,
o te escupan en la cara,
mantente erguido y sonríe.

Y si estás entre los tuyos,
mantente erguido y sonríe.
Y delante de tu amada,
mantente erguido y sonríe.

En los juegos y en las danzas,
mantente erguido y sonríe.
En vigilias y en ayunos,
mantente erguido y sonríe.

Sólo, en el alto silencio,
mantente erguido y sonríe.

Y ya al borde del gran viaje,
aun cuando lloren tus ojos,
mantente erguido y sonríe.

domingo, 28 de abril de 2013

IRREALIDAD

Es hora de salir volando...

¿Os habéis despertado alguna vez con una profunda sensación de irrealidad?  Algo me dice que sí, pues somos herman@s, y como decía Terencio, el dramaturgo latino, nada de lo humano nos es desconocido.  Esto es así para tod@s y cada un@ de nosotr@s.

Lo que quiero decir es que hay mañanas, cada vez más a menudo, en que me despierto como si esta vida real que nos han “vendido” tan comercialmente fuera una vulgar mentira que nos mantiene girando y girando como hámsters en una noria.  No nos damos cuenta de que lo suyo es pararse, buscar la puerta y salir.  Y si hace falta cargarnos los barrotes a golpe de sueño y esplendor.

Esto es matrix, eso está claro. Ha llegado la hora de salir.

Todos los sabemos y estamos en proceso de recordarlo.

Os dejo con un poema…

Irrealidad
Por Francisco José Francisco Carrera

Te despiertas
Y la cama
Es un jodido
Desierto
De puro hielo
Que te congela
Las pelotas
Y te deja
Roto
De parte a parte.
Abres los ojos
Y gritas
Como si fuera
Una pesadilla,
Pero no,
Colega,
Es la vida,
Tu vida,
Cojonudo,
Piensas,
Un día más
O menos,
Mejor menos,
Para que acabe
Este sueño
Del que
Por más que lo intentas
No sabes cómo
Despertar,
De esta broma
Oscura que parece
Ser la realidad.

lunes, 18 de marzo de 2013

ABRIENDO LAS ALAS CON TOD@S VOSOTR@S

...y, dice la leyenda,
que abrimos las alas
y recordamos
que podíamos volar...

Ha llegado el momento,
queridos míos,
de abrir las alas,

ha llegado el día,
amadas de mi corazón,
de salir del sueño,

de saltar,
de cantar,
de vivir a pierna suelta...,

ha llegado con hache
y a llegado sin ache,
ha llegado sin más,

no tenemos miedo
somos plenos en amor,
ven, únete al instante

y deja atrás el dolor,
bienvenido a tu casa,
bienvenida a este sindiós

en el que dios
es ya de todos
y de todos

este preciado,
preciso
e infinito

corazón.

A partir del domingo que viene, luna de agosto vuelve para quedarse.

Gracias por la espera, querdid@s mí@s.

Desde mi corazón hasta el vuestro hay una línea de luz que nos conecta, mi sonrisa es ya la tuya, mi esperanza, tu esperanza, todo, por fin, no es ni tuyo ni mío para ser al fin de los dos, y de los tres, y de los cuatro...

Un beso enorme
Fran

sábado, 17 de noviembre de 2012

ESPERANDO LA METAMORFOSIS


Esta es la última entrada.  La última, al menos, por un tiempo.  Es necesario.  Es lo que sé que tengo que hacer.  Empezar ya la metamorfosis de forma pasivamente activa.  Voy cerrando algunas puertas para abrir de par en par mi corazón.  Intuyo que pasarán unos cuantos meses, pero quién puede predecir la magia.
También me desconecto un poco de Facebook.  Seguiré estando por allí, pero es hora de un facebook interior.
Nacemos de nuevo ahora, como siempre lo hemos hecho, pero ahora un poco más a lo bestia si cabe.
Y por eso me voy metiendo en el capullo.  Para así, desde esa sombra, ver un nuevo sol.
Os quiero, chic@s, gracias por estar ahí.
Besos enormes.
Y un poema de hasta luego o hasta siempre o hasta nunca.

METAMORFOSIS
Por Francisco José Francisco Carrera

El cuerpo
se cerró
para ser
al fin
una flor.

GASSHO / NAMASTE





domingo, 28 de octubre de 2012

LÁGRIMAS, NADA MÁS QUE LÁGRIMAS


He llorado mucho.  En mi vida he llorado mogollón.  He llorado por heridas en las piernas, en los brazos, algunas en el corazón.  He llorado de mala hostia, de pura y oscura frustración.  He llorado también de alegría, de amor, de felicidad, de placer.  He llorado tanto.  Tanto…

Y aquí estamos, ante la llegada de ese pulso que ha de venir de Sirio y a su vez de Alción, ese pulso de luz que reconectará el mismo sol con nuestro centro energético, que hará que las alas nos crezcan por momentos.

Estoy llorando.  Escribo y estoy llorando.  Porque me siento en ti y te siento en mí, herman@ mí@.

Y me doy cuenta de que tus lágrimas y las mías son las mismas, siempre lo han sido.  Cierro los ojos y siento cómo palpita tiernamente tu frente, cómo levemente rozas tus piernas con esas manos florecidas que tan bellamente portas.  Te miro, amig@ mí@, y me doy cuenta de que te amo tanto porque este momento, este aquí, ahora, es tan luminoso que apenas puedo entender qué he hecho para merecer tal regalo, conocerte, conocerme, vivir este segundo, respirar el frescor de la creación.

Somos reyes antiguos que han venido a las ciudades de piedra de los hombres a recordar su divina niñez en las estrellas, aquel sabor a pica-pica, el primer estornudo que lo seguía, el tacto de la hierba, el olor de la nieve…   Y tú y yo nos miramos y miramos el mundo que nos mira, y todos nos reconocemos, y recordamos y activamos nuestro ADN dormido y ya está, así de fácil.  Dejamos las armas, los insultos, los odios, como si fueran simples juguetes enmohecidos por un tiempo ya soñado.  Y ahora todos caminamos de la mano y palpitamos, herman@s, con un MISMO CORAZÓN.

Gracias por dejar que mi aliento se entrelace con el milagro de tu vida, querdid@ mí@, gracias.  

sábado, 20 de octubre de 2012

SOBRE NACIONALISMOS, LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA Y OTROS CUESTIONES LIMINARES

Esta será desde hoy nuestra bandera...

Para mí estos temas no son ni espinosos, ni controvertidos, ni problemáticos, vaya esto por delante.  Si me apuras, te diría que para mí estos temas no son temas, son sólo variantes del único tema, el amor (y su manifestación dualista, el desamor).  Y como diría Brian Weiss, entre tantos otros, el amor es lo único que existe.

Pero vamos al material discursivo, a ver qué tal sale.  La verdad es que lo tengo claro, a ver si las palabras sirven como puente o como muro.

Yo nací en Valladolid, España, eso dice mi carné de identidad, pero desde niño supe que eso fue “accidental”, que podía haber nacido en Kuala Lumpur y que eso me iba a dar igual.  Yo no me he sentido especialmente español en mi vida, y puestos a rizar el rizo me he sentido más inglés en Oxford el tiempo que viví allí que español en Soria durante estos últimos 15 años.  No quiere decir que me moleste ser “español”, “vallisoletano”o, ya puestos, “calvo”.  Todo lo contrario, es una pasada (o dos).  Es así y me parece guay. 
Mi primera lengua materna me ha abierto las puertas de Borges, Garcilaso, de Cuenca, Rulfo y tantos otros.  Cómo para quejarme.  Así que divinamente, oye.  Ahora bien, ¿que esto me da algún sentido de identidad?  Pues mira, no, ni la más mínima.  Cuando hablo con mis amigos alemanes, me siento alemán, cuando estoy con gallegos, soy un gallego más y si estoy con mi perro Kibo, ladro feliz como si fuera yo mismo un bichón maltes.  Me gusta jugar a ser un camaleón que ya no recuerda su anterior forma (be water, my friend!).  Y cuando me quedo sólo (lo que es imposible, siempre estamos con nuestros otros yóes) juego a ser lo que me dé la real gana o me dejo llevar por nuestra verdadera esencia vacía de toda forma.  Mola mucho, la verdad.

Lo siento, no entiendo esto de las nacionalidades y en otras vidas creo que habré sido un soldado pésimo porque eso de “por la patria” me produce cierta risa... (como todos vosotros habré muerto en muchas guerras, yo recuerdo dos, una flecha normanda en la batalla de Hastings y una bayoneta atravesándome el pecho en la Guerra de Secesión Americana, como ya he dicho, el inglés lo recordé antes siquiera de aprenderlo). 

Uso los pocos idiomas que hablo para crear y compartir y no me identifico con ninguno…, el inglés es mi idioma más cerebral, y por ello me gusta escribir artículos y enseñar en él, también suelo pensar en él para estructurar mi vida; el español es mi lengua más poética, y casi toda mi poesía la he escrito en ese idioma; el francés regresa lentamente en según qué ocasiones y me saca de mi cuerpo para volverme a llevar a una tarde en la que desangré mi corazón de forma involuntaria en un parque de Tours un cálido agosto.  Lo poquito que sé de alemán e italiano a veces me juega extrañas pasadas en sueños, pero esa es una historia muy personal que no creo que le interese a nadie.

Y ahora mismo estamos con la cantinela esa de los nacionalismos catalanes o españoles, y parece que quieren polarizarnos hacia uno de los dos lados del espectro…, pero a mí, la verdad, me da lo mismo, los catalanes me caen de puta madre, y los de Cuenca o los de Madrid, y los andaluces, y los vascos, y los rusos, y los húngaros, y los fineses.  Me fascina el Oriente Medio tanto como me vuelven loco los Estados Unidos (¿mis favoritos?  Arizona, Texas y Oregón), la cercana Zaragoza como el Lejano Oriente tan místico y tan zen él, el África negra y la menos negra.  ¿Cómo no voy a querer a toda la gente de este maravilloso mundo si son mis herman@s aunque no los conozca?

Y así andamos, y a la pregunta ¿que qué me parecería la supuesta independencia de Cataluña?  Mi respuesta sería bien simple: nada.  La verdad, nada.  Seguimos siendo hermanos.  Coño, que somos seres humanos y lo de ser de un sitio u otro es una “paja mental” que se nos va imbricando desde pequeñitos para luego estar bien controlados por quienes ya sabéis pero habéis olvidado... ¿Os parezco un poco consparanóico?  Pues fale.  Y a lo que iba…, que no me parece ni bien ni mal.  No tengo opinión, ya está.  Lo que es, ES, lo que haya de ser, se manifestará a su debido tiempo (o no). 

Pero con todo…, sí que tengo opinión:

Mirad, ti@s, hemos venido aquí para querernos, para querernos de verdad y dejar de una vez de jodernos la vida los unos a los otros y los otros a los unos, y nosotros mismos a nosotros mismos, que somos expertos en eso también, y ser español o ser catalán es un juego, como ser del Madrid o del Barça, un simple juego en el patio del Colegio de la Vida.  Pero coño, cuando jugábamos de niños en el patio no nos abríamos la cabeza a pedradas (vale, había algunos niños mu brutos que sí, pero los menos) ni nos insultábamos como si nos diera verdadero asco el otro.

Y acabo con uno de mis poemas…, uno bastante viejo que escribí para un curso sobre “multiculturalidad y poesía” que impartí en un postgrado de Interculturalidad.  Creo que es claro y expone de forma diáfana mi opinión sobre las fronteras, las nacionalidades.  Si habéis llegado hasta aquí (qué lind@s que sois, querdi@s mí@s), lo mismo ya estáis un poco cansados, pero bueno si os animáis y os apetece leerlo pues un beso enorme porque sí, y si no os apetece, pues otro beso enorme porque también.

¿Queréis enarbolar conmigo una bandera blanca en el corazón?

Lind@s!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

CÓMO ENTIENDO LA MULTICULTURALIDAD
por Francisco José Francisco Carrera

                No creo que la India como India importe demasiado.  Lo que importa es el mundo.  Ya sea que vivamos en la China o en Japón, en Inglaterra, en la India o en América, todos  decimos: “Mi país importa muchísimo”, y nadie piensa en el mundo como una totalidad; los libros de historia están llenos con la constante repetición de las guerras.  Si pudiéramos empezar a comprendernos como seres humanos, tal vez dejaríamos de matarnos unos a otros y pondríamos fin a las guerras; pero en tanto seamos nacionalistas  y pensemos tan sólo en nuestro propio país, seguiremos creando un mundo terrible.  Si alguna vez vemos que ésta es nuestra Tierra donde todos podemos vivir felizmente y en paz, entonces juntos construiremos de nuevo; pero seguimos pensando en nosotros mismos como indios, alemanes o rusos, y consideramos a todos los demás como extranjeros, entonces no habrá paz y no podrá crearse ningún mundo nuevo.                                                                (Krishnamurti, El arte de vivir)

O cómo no la entiendo
porque lo que es
no puede nunca ser entendido
desde nuestra máscara
creada y fabricada
en un mundo ficticio
que acepta a priori
la marca de lo multicultural
como la verdadera identidad.

Lo que es, es,
así de simple,
el hombre es,
nada más;
y al aceptarse
como sujeto
en límites
versado,
no puede dejar de ver
las fronteras de sus semejantes.
Así, claro,
abundan los países, las religiones,
las culturas y los idiomas,
y esto, qué duda cabe,
nos hace ser diferentes.
Yo me comparo con lo de afuera,
soy más rico, y mucho más guapo,
ciertamente un niño pera,
mi país es más fuerte que el tuyo
y tus hermanos unos negros de mierda;
los alemanes gordos y rubios,
los ingleses pelín estúpidos,
los chinos bajitos y muchos,
los africanos llenos de granos,
los de Papúa  son cacatúas
y los españoles
(al menos en los mundiales)
nunca la meten
y además son muy pero que muy vagos.

“Yo es que creo que todos somos iguales”
es sentencia peligrosa
porque ya marcas tu límite
al decir “yo”
(difícil no hacerlo, lo sé)
pero sobre todo por “creer” algo que es.
No se puede “creer” lo que es,
yo no digo que creo que está lloviendo
cuando llueve,
si está lloviendo,
llueve.
Así, la única verdad
es que todos somos iguales
en nuestra diferencia;
huelga, pues, decirlo,
aunque el mundo
se nos ha ido de las manos
y ahora, hermanos míos,
todo es un revoltijo
de daño, odio y usura,
de miedo, sangre y violencia.
Aterrado y sin saber cual es el camino
no me atrevo a reconocer mi yo divino
(el no yo, barrer mi ego
con la dulzura de un ángel,
con la decisión de una pantera)
y alejarme de esta gran demencia,
lleno el corazón
y la boca de basura
me levanto y arremeto
contra todo lo que pillo.
Sólo existo si me delimito,
así que todo lo demás
me importa un pito;
si tengo dos casas
ya soy un poco más que tú,
si tengo dos amantes
soy mucho más importante,
al tener estas dos mentes
he de volverme loco
pero tú y todos los que son como tú
habrán de creer que soy el modelo a seguir.
Bailad conmigo esta danza de muerte,
danza oscura de locura,
invierno abismal en la primavera del hombre,
no dejes de danzar,
maldita sombra sin alma,
mueve tus miembros al son
del dolor de tus hermanos,
ríe cuando el fuego quema cabañas
en África,
celebra una nueva guerra civil
en Camboya,
alienta la injusticia social
en América del Sur,
bebe a su salud
y enciérrate en tu fortín
con las manos llenas de humo,
con el corazón anestesiado
al dolor humano.
Si hace falta,
arráncate los ojos
y ponte gafas de marca,
es lo que se lleva ahora,
gira la cabeza ante los llantos,
aléjate de la pobreza,
total,
si eres multicultural,
políglota y viajero,
un hombre de mundo,
ya ves tú,
habitante del primer mundo,
tan moderno y tan culto,
tú, sí, tú
que crees saber algo
y sólo sabes lo que crees,
no lo que es,
lo que está siendo:
cómo si no soportar
el dolor de otros seres
y no sentirnos desgarrados
al compartir la misma alma,
el mismo frágil corazón.

Hemos aprendido a olvidar
lo que de verdad somos,
un hermano nunca daña a su hermano,
el amor nos impide herir
y nunca nos hace crueles,
pero si olvidamos que la luz
que compartimos dentro
es la misma luz que dio la vida
en su primera forma,
las sombras nos devorarán
las entrañas
y el dolor que implica negarnos
a nosotros mismos
hará que el vacío se multiplique
por la barbarie.
Entonces, para encontrar alivio
sólo nos quedará embrutecernos,
entumecernos o iluminarnos
(“Out of the three
I keep on choosing misery”).
Y sólo quedará girar en la rueda
del ciego magisterio de la espada,
del fuego oscuro y de la nada.

Hoy, al levantarme,
tenía la boca llena de sangre,
las manos me olían a muerte,
y todo estaba en penumbra.
Yo no podía soportar ser yo,
al menos no pude soportarlo
hasta que me tomé el primer café,
después todo volvió a ser maravilloso,
mi coche, mi casa, mis hijos,
siempre me pregunto
cómo teniendo tantas cosas
y siendo tan feliz
me pueden venir ganas
de coger una escopeta
y liarme a tiros con el primero que pase,
romper las farolas,
machacar puertas y ventanas;
cuando me siento así
sólo puedo rezar y desear ser otro
y eso me pone más triste
y me da ganas de llorar.

Y cómo comparar lo incomparable,
la puesta de sol o el amanecer de la conciencia,
la risa del niño o el estertor del que muere.
La belleza no tiene contrario
y todo lo abarca,
el corazón no puede dejar de entender
una mirada o una caricia.
Cómo, pues, voy a utilizar una comparación,
cómo decir que tú eres mejor,
que yo soy más
o soy menos,
si simplemente y absolutamente soy,
y eso es lo que me hace estar en ti
cada segundo y en cada aliento,
me hace quererte con locura,
con cada poro, con cada sueño.
Y cómo pedirte algo,
amado mío,
como requerir de ti
sino lo que me quieras dar;
yo, ya lo sabes,
te ofrezco lo único
que es mi posesión,
estas manos,
estos besos,
estos ojos
y este simple corazón.

La luna, el sol y las estrellas
siempre han sido de los dos,
la hierba, el aire y la brisa,
esta divina respiración,
todo lo que de verdad importa,
siempre ha sido tuyo y mío
y de ninguno de los dos,
la risa, el cielo y su caricia,
lo único que de verdad importa,
el único y verdadero amor.

El saber que todos somos
el agua, la luz y el fuego
y que nuestro rostro
es tan sólo un pétalo más
de la flor que habla con su silencio
y nos dice que lo somos todo
cuando aprendemos a ser nada,

que todo lo tenemos
cuando aprendemos dar.



sábado, 13 de octubre de 2012

LO ÚNICO QUE IMPORTA

Así será la explosión de luz que nos ha de iluminar...

Para mis alumnos pasados, presentes y futuros,
 mis mejores maestros en el arte de olvidar 
para recordar qué es lo que importa de verdad 
y con los que aprendo a vivir de una manera distinta día a día…

A modo de “declaración de principios” para mi docencia y para mi vida…

(Si algo intento transmitir a mis alumnos y a mí mismo es “cierto grado de coherencia” dentro de un “sentido entrópico natural”.  Y, al menos desde que volví a la docencia presencial después de 2 años de parón, tengo claro cuál es la “filosofía” que subyace a mi metodología independientemente de la asignatura que imparta o el idioma en que lo haga.  Como lo que no tengo tan claro es que lo transmita adecuadamente, he querido redactar esta entrada en mi blog a modo de “introducción teórica” en la que basar toda mi “manifestación formal docente”.  Esto, lo digo a corazón abierto, es lo que me importa cuando enseño, cuando vivo…)


¿Qué es lo único que importa?  Sí, ya, tú también te lo has preguntado más de una vez, eres un tipo listo, una tía que sabe lo que quiere…, y sin embargo desde niñ@ te lo preguntas los domingos por la tarde cuando esa luz especial entra por la ventana e intuyes que esta vida es tan sólo una especie de ensoñación lenta y algo ruidosa, cuando tienes la corazonada que hay algo más…, pero el qué.

Y bueno, ya lo sabes, tú lo has vivido igual que yo, vamos al colegio, al instituto, a la universidad, buscamos un trabajo, acaso pedimos una hipoteca o un préstamo para un coche, y mientras no paramos de correr, ¿verdad?: hacemos cursos y cursos de formación que nos deforman, estudiamos idiomas (cientos, miles de ellos, y en el proceso olvidamos el que nos habla nuestro propio corazón), mejoramos sin pausa unas habilidades y otras como un pokemon triste y solitario que no cesa de luchar con los demás y contra sí mismo, y así, sin parar, estamos en constante movimiento hacia ningún sitio, hacia ningún sitio que importe.  Y parece que a pesar de todo no aprendemos una mierda.  Al menos no aprendemos lo que de verdad importa…, que hemos venido aquí para amar.

Yo esperaba encontrar en mis títulos universitarios y en mis idiomas la solución a la pregunta, pero lo único que conseguía era capa tras capa de conocimiento erudito, una gruesa base de maquillaje para el ego, nada más, y eso me apesadumbraba hasta que, como decía el divino Petrarca “a mitad del camino de la vida, en una selva oscura me encontraba porque mi ruta había extraviado”.  Y allí, en el medio del desierto de mis lágrimas vino el rayo de luz que visitó al Buda, al Cristo, a ti…, y supe por qué seguía aprendiendo, supe que lo hacía por inercia y vanidad, nada más…  Y lloré y lloré sin decir nada, impotente, pero casi feliz por primera vez en décadas.  Entonces los título me miraban, maliciosos, cómo queriéndome decir, “anda que ibas tú listo si te creías que aquí estaba la Verdad”.

Decidí, pues, volver a la “fuente” y allí la pregunta surgió de nuevo… “¿Qué es lo único que importa?”

¿Y qué es eso?  Es obvio, lo sabes tan bien como yo y ya lo he dicho antes, amar, tan simple como eso…, lo que importa es quererte y querer a los demás, lo que importa es no joder a tu vecino, lo que importa es respetar el dolor ajeno sin alentarlo porque es cómodo mantenernos en la “parte de arriba” del teatro de la vida (el karma siempre vuelve, no lo olvides, así de maravilloso es, así de inevitable).  Si fuésemos tan “cuidadosos” con el mundo de los demás como con el nuestro…, ay, cuántas cosas cambiarían, ¿verdad?  Pero, on second thoughts, es que tampoco somos cuidadosos con nuestro mundo, lo llenamos de pensamientos terribles que nos dañan, lo ensuciamos por dentro y por fuera, no lo respetamos, y así estamos hechos un lío que ya no sabemos desenmarañar.  Y pasan las horas, los días, las semanas…, y los meses y también los años, y cuando el nudo es tan gordo que no sabemos cómo meterle mano, sólo nos queda ser conscientes de que, al fin y al cabo, no es más que un nudo “virtual”, que si soplamos con la brisa de nuestro corazón, todo se vuelve diáfano y no hay ni pasado ni dolor, no hay culpas, ni pecados, sólo queda el silencio de las tarde de otoño con ese brillo dorado que nos llena de calor aunque vaya haciendo frío…

Pero claro, en seguida se vuelve a liar todo un huevo (o dos) y volvemos a lo de siempre, que si lo mío es mío y que lo tuyo, pues eso, que no me importa que le vaya bien si no me saca de mi “zona de confort”.  Que revientan a bombas un país africano, pues mira, está mal, pero como no me lo hacen a mí, miro para otro lado y ya está.  Es fácil, ¿ves?, nos han enseñado a hacerlo desde pequeñitos y ya sale de manera natural.  Que la gente pasa hambre…, pues mira, mejor para ellos que así no engordan, pero claro yo tengo la despensa bien llena, y mis lorzas me amargan cantidad, es lo que tiene el cinismo, que se disfraza de elegancia y sofisticación a base de ironía. 

Y qué quieres que te diga, oye, es que hay días en que ya no sé si lloro por ti, por mí o por el mundo en general.

Pero es que hay tanta belleza alrededor, querid@s mí@s, sois tan precios@s, tan preciad@s y precis@s que es miraros y el corazón se me ilumina y se me pone saltarín.

Pero joder..., esto no acaba.

¿Dónde perdimos el norte, hermano mío?  ¿Querida hermana, me lo sabrías decir tú?  Yo es que esta mañana me he levantado sin hoja de ruta y ando como a la espera de tu llamada.  Sabes que no te olvido y sé que tú me recuerdas también. 

Y es que ya he comido tanta basura que se me sale por las orejas y el cerebro lo tengo emponzoñado de publicidad, conocimientos, títulos, ideas preconcebidas y juicios estúpidos…, y quiero, ahora que me acerco a los 40, volver a ser un niño de nuevo.
¿Sabes?  Eso me he propuesto desde hace algunas semanas.  Ser el niño que era.  El que amaba cada insecto en el patio.  El que comía tierra.  El que lloraba y reía con la misma claridad.  El que amaba hasta cuando creía odiar.  El que no entendía de trabajo o cuenta bancaria.  El que no quería nada para él si no era también para los demás.  Y estoy convencido, lo voy a lograr…, y nunca más olvidaré qué es lo que importa, lo único que importa.  Cada cambio de consciencia individual es un movimiento exponencial y a su vez facilita un número inmenso de nuevos cambios.  Pronto seremos tantos…, nos reconoceréis porque llevaremos el corazón en la solapa y una sonrisa de luz en la mirada.  Porque habremos recordado que somos vosotros y que vosotros sois nosotros.  Que todos somos uno y el mismo manifestados en formas distintas, nada más.

Y es que, querid@ mí@, déjame decirte que al ver tus ojos he recordado lo que de verdad importa y ahora sí veo una salida clara, una bella salida llena de luz…

Si quieres, herman@ mí@, nos damos la mano y vamos juntos hacia allí, que siempre intimida un poco dar ese paso, nos han hecho creernos cobardes, inútiles, egoístas, comodones y acomplejados, pero tú y yo sabemos que eso no es así…  Sabes lo que eres en verdad, sabes de dónde vienes y al reconocer tu origen ves asimismo la meta que no es ni ha sido nunca un final…

Qué quieres que te diga, cariño mío,
que me sangra el corazón gotas perfectas de amor,
que mis labios han descubierto que el idioma de los besos es universal,
que los abrazos curan,
que las sonrisas también,
que esta vida es un regalo
y a ella venimos a romper el colorido papel
para compartir con todos tan delicioso PASTEL!!!!!

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Gracias a todos por haberos encarnado aquí y ahora para que nos pudiésemos conocer!!!!!!!!!!!!!!

Ahora es el momento de aprender juntos, de recordar juntos, de, juntos, inaugurar un mundo mejor…

Es el momento.  Las alas de luz nacen en la oscuridad del corazón.  Mi corazón se ha hecho uno con la sombra y en la sombra ha recuperado su eterno resplandor...

viernes, 5 de octubre de 2012

RECORDANDO LA UNIDAD QUE SOMOS

...yo soy en ti como tú eres en mí...

Para todos vosotr@s que estáis ahí, creando este bella sinfonía de la vida junto a mí, para todos a los que conocí y se fueron de mi vida con una sonrisa en el corazón, para aquellos que siguen cerca con una bandera blanca en la mirada, y para aquellos que habré de conocer con la frescura del rocío a flor de alma…  Nunca hubo un antes, un ahora o un después, todo ocurre al mismo tiempo de forma eterna y efímera, todo es ya y todo ha sido nunca mientras jugamos al juego precioso del Amor.

Somos la Unidad. 
siempre lo hemos sido.
No lo dudes,
yo soy tú como tú eres yo. 
Sólo que lo olvidamos.  Lo olvidamos.  Siempre lo olvidamos. 
Pero no os creáis que esto es malo. 
Lo bueno de olvidar es que tenemos que ejercitarnos en el Amor,
en el verdadero Amor,
para volver a Recordar.
Cierra los ojos.
Respira.
Ahí está.
Ese es el punto que nos une.
Yo respiro y en cada respiración se me ilumina el corazón.
Y el corazón no olvida, nunca olvida.
“To learn by heart” dicen en ingles,
“apprendre par Coeur” en francés…,
esos dos idiomas tan queridos por mi encarnación
hoy calva y llena de sabor a cielo y estrellas. 
El corazón tiene la clave.
Siéntelo hoy como acaso nunca antes lo has hecho.
Activa el recuerda, vamos.
Es el momento.
Agradece a tu bello corazón todo lo que hace por ti.
Siente el color verde de tu chakra central,
siente cómo expande su energía renovadora a los chakras inferiores y superiores.
Agradece el estar aquí, palpitando con tu corazón.
Yo te agradezco que hayas parado el ritmo del mundo para estar conmigo.
Para leer estas palabras.
Yo te amo,
Herman@ mío,
no lo olvides nunca
te he amado desde el principio de los tiempos
sólo que me ha llevado casi 40 años recordarlo…
Y sí,
a veces te he odiado,
te envidiado (y no, no hay envida sana, toda envenena el corazón),
te he coaccionado,
te he humillado
Y me he humillado al humillarte…
Pero ya no puedo dejar de recordar
que somos uno,
que todo lo que hay es la Unidad,
y que te amo,
sobremanera,
de forma épica y colosal
de forma también dulce y secreta y casi silenciosa.
y pase lo que pase
ya no puedo volver para atrás,
estoy aquí contigo,
aunque tú no me conozcas,
y mi corazón palpita hoy con el tuyo
y te recuerda que hemos venido a esta tierra
para juntos volver a recordar…

Recordar que somos uno
y que en este baile de las formas
(precioso, preciso, tan preciado)
estamos todos aprendiendo
qué significar de verdad Amar.