¿Qué es lo que has venido a hacer aquí?

¿Qué es lo que has venido a hacer aquí?
He venido
a besar tus labios con mis ojos,
a dejar en tu cuerpo mis caricias,
a rezar a un dios estupendo y lleno de vida,
a respirar el aliento mismo de la creación,
pero sobre todo,
por siempre y para siempre,
a amarte, hermano mío,
amarte y no dejarte de amar,
nunca más dejarte de amar.
(Francisco J. Francisco Carrera, "Luna de Agosto")
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viernes, 11 de marzo de 2016

Sobre tesis doctorales, el ser doctor y otras mixtificaciones más tificadoras...


Presentando la Tesis
Para Juan y para Javi, guardianes de las puertas, almas cálidas y luminosas que me acompañaron cuando tuve que cruzar las gélidas sombras, la última estancia en la tierra de los ángeles ciegos, los puentes que se ocultan más allá de los espejos...

Y bueno, ya está. Por fin. Ya. Se acabó. O algo. Hace ya casi 18 años empecé mi carrera como profe universitario y hace 19 terminé mi licenciatura en Filología Inglesa. Desde entonces deseé continuar hasta finalizar unos estudios de doctorado. Estudios que se tornaron pesadilla sisífica (sí, hermano Milton, así lo llamaste tú). Terminé el CAP en la especialidad de Lengua Inglesa, acabé una tesina para lograr la Suficiencia Investigadora en Filología Inglesa (algo así como un máster estos días) y casi se me fue la vida en ello y más adelante un máster en Psicología Transpersonal. Lo cierto es que tras lograr la Suficiencia Investigadora, creía que había tocado fondo pero no, la broma seguiría su curso. Por aquel entonces analizaba la obra completa del poeta posmoderno inglés James Fenton, autor del que acabaría intoxicado hasta la náusea. Mi tesis doctoral iba a diseccionar toda su obra pero lo único que diseccioné fue mi corazón. Vamos que me rompí. Además mi realidad "universitaria" se quebró demostrándome cuán frágil es todo en este mundo de formas y sueños mal esbozados. Tras 11 años dando clase me fui al paro y, parado, descubrí que el silencio es otra manera de curar el corazón. Fueron dos años dedicados a estudiar tres disciplinas: el zen, el taoísmo y el advaita vedanta.  Además empecé a interesarme más en serio por la Filosofía y la Psicología Transpersonal (sobre todo por la figura de Ken Wilber). También leí la obra entera de Krishnamurti y Antonio Blay en bucle y hasta hoy sus palabras me acompañan cuando el mundo se me hace insoportable, lo que ocurre de cuando en cuando. Después volví a dar clase en la uni, tornando la filología por la didáctica. Y hasta ahora. En estos últimos 5 años me fui reecontrando con trozos de mi alma desperdigados por el campus y claro al final empecé una nueva tesis. James Fenton ya olvidado acabé a medio camino entre las teorías de la creatividad, la hermenéutica filosófica, la didáctica del inglés y el haiku japonés. Un camino bello pero también lleno de "trampas". La verdad es que me voy a saltar todas las partes malas, esas me las quedo para mí (que además se aprende mucho del dolor y el sufrimiento), paso a las buenas. Gracias a un buen grupo de gente (esta tesis es de autoría transpersonal) que no voy a mencionar ahora porque se me iría un buen trozo de texto (sabéis perfectamente quiénes sois) y a un programa de doctorado multidisciplinar galáctico (razón aquí) de la Universidad de Salamanca, el pasado lunes 7 de marzo defendí mi tesis doctoral sobre el uso del haiku en inglés en el aula de 6 de primaria para desarrollar la interpretación, la comprensión y la creación literaria. Y fue un gustazo. Se cerró una etapa. Se abre otra.

Lo primero es que retomaré mis entradas dominicales en el blog. Lo segundo que tengo más ganas que nunca de seguir investigando, dando clase e intentando profundizar en lo Real detrás de lo real.



Hay mitos muy ciertos del período después de la tesis. Nada cambia, la verdad, y todo cambia a la vez. Además, a mí me ha interesado explorar la idea del "sobreesfuerzo", en este sentido ha sido un verdadero aprendizaje. El camino ha tenido momentos agónicos, pero el final ha sido muy dulce, a pesar de los nervios previos (el fin de semana de antes estuve insoportable, pregúntese a Raquel que tuvo que aguantar a este manojo de nervios calvo y medio lelo). El día de la defensa fue bello, muy bello, acompañado por mis hermanos y hermanas, rodeado de gente que amo con locura, y el acto también fue muy lindo. Por muchos motivos. El tribunal fue tremendamente educado y sus intervenciones aportaron nuevas ideas a partir del texto original que por fuerza presentaba muchas limitaciones. Es bonito sentir cómo uno puede hablar de los errores cometidos (los míos, es obvio) sin sentir ninguna incomodidad (y esto se logra al estar ante un grupo de personas creativas y que transmiten un profundo amor y respeto por el conocimiento). Lo cierto es que no puedo guardar mejor recuerdo de todos y de todo. Repito que fue bello, muy bello. Y se cerraron muchas heridas. Cuando a los dos días me llegó la nota final y me enteré que fue la máxima (Sobresaliente, 30, cum laude) lloré un poco por la sensación de "coño, qué bien" y hacía mucho que no experimentaba eso con tal intensidad. Un poco de subidón está bien, aunque es importante bajar rápido a tierra y seguir cavando pues el agua que sacia está en las zonas más profundas.

No sé. Bueno sí, sí sé. Esto sé, nada más: estoy profundamente agradecido. Gracias. A todos. Gracias, universo. Gracias. También gracias a la ciudad de Salamanca porque me ha regalado calidad y calidez, tanto en lo personal como en lo académico. De allí son Javi y Manolo, por ejemplo, dos hermanos del alma y de alma. Allí también me he doctorado, algo que era importante para mí, en muchos sentidos, la verdad.

El recuerdo de esta foto ilumina mi sonrisa y me hace, casi, levitar.

Con mis dires, el Tribunal y el Director del programa de doctorado


Y lo dejo ya. Que hay otras muchas cosas de que ocuparse un domingo (aunque esto lo publico un viernes por la noche, pero siempre asocio Luna de Agosto a dos cosas, los domingos y mis dos años en el paro y lo mucho que me sirvieron para descubrir el rostro detrás del rostro): Beber la luz del mediodía. Rozar los contornos del mundo. Sacar a Kibo. Pasear de la mano con Raquel como cuando éramos novios (la verdad es que aunque casados, lo seguimos siendo).

Para acabar una imagen de Frato que cerraba una de las partes de mi tesis. Besos mil!!!!!!!!!!!


jueves, 22 de octubre de 2015

Dando clase..., o intentándolo...


Creo que mis alumnos saben que cada cierto tiempo soy intratable, incapaz, indecente, indetodo... Voy a intentar explicarlo claramente. Como sabéis, empecé a dar clase en la uni hace ya casi 20 años, en aquella época uno iba, daba la clase (la amarillez de los apuntes dependía de la edad y la buena voluntad del profe) y ya, sin power points, sin pizarras digitales, sin ipads ni demás tecnología puntera de estos días, uno tenía su tiza o rotulador velleda, algún libro de apoyo y ganas de comunicar cosas. Además, todo era clase "magistral", signifique esto lo que signifique. A mí me tocaba dar clase de literatura inglesa, fonética inglesa, inglés agroforestal y cosas parecidas... Luego llegó Bolonia y dividió la actividad docente en 1) Teoría y 2) Práctica (que a veces se subdividía en Seminarios,antes de los recortes, claro). También mi docencia cambió de área pues dejé la filología (con su énfasis en lo lingüístico-literario) para derivar hacia la didáctica de las lenguas. Pues bien, ahora, mis cursos tienen clases de 1) teoría, 2) práctica, 3) ni lo uno ni lo otro pero que guardan cierta similitud con una clase y 4) WTF que como bien sabéis significa pero qué coño es esto, o como diría Mauricio Colmenero




Hoy me ha tocado uno de esos días.

Hemos hecho un poco de todo. Por ejemplo esta actividad:



Hemos visto cómo se dice Urogallo en inglés, les he contado cómo me enamoré de Raquel, compartimos la graciosa idea alemana del Schadenfreude, leímos poemas "bilingües" con un verso en cada idioma, nos deleitamos con un lindo cienpies que estaba de visita por clase... Todo sin rumbo, sin objetivos, como muchas veces discurren mis clases. Soy un inútil dando clase, lo sabéis, y bueno, lo suplo con el porte majestuoso que produce mi larga melena al viento :)

Y diréis, ¿tus alumnos te tiran fruta podrida a la cabeza en esas sesiones, te insultan o te escupen? Pues por el momento no, así de encantadores son. La verdad es que generalmente la peor de las clases es una experiencia menos dolorosa que graparte una oreja a un folio así que el mundo sigue a lo suyo.

Pero y tú, os preguntaréis, ¿cómo te sientes tras esas clases? Y ahí entra mi otro yo, que es muy otro, para deciros que las cosas nunca son como son y que incluso cuando acaban siendo como eran (o son) viene a dar un poco lo mismo.

¿Qué recordáis de lo que habéis estudiado en la facultad? Yo poco. O nada. Y sobrevivo.

A veces mis alumn@s me dicen que recuerdan palabras como PLATYPUS  o cómo se dice avutarda en inglés (si queréis saberlo mirad un envase del zumo de naranja Don Simón), y me siento feliz y eso da un poco de sentido a todo y lo celebro tomando un  café. Cada vez me gusta más tomar café en clase, será  que siento a mis chic@s muy cerca,  para mí tomar café es algo muy íntimo que no hago con cualquiera, sólo con la  gente que me gusta. Pero a saber...

Y esto, como todo en mi vida, no viene a cuento de nada...

Hay veces que el mundo nos besa. Otras somos nosotros los que besamos al mundo con la mirada. Es un juego dulce y cruel, una loca y salvaje mascarada...

Gracias, chic@s, gracias por ser y regalarme un poquito de esa dulce luz que recorre vuestros ojos y que a mí me sabe como sólo sabe la esperanza.

PD. Ah, también hablamos de las madejas..., que por si no sabéis lo que es, es esto:

domingo, 14 de abril de 2013

POESÍA E IGUALDAD (3)

Acabo ya con esta serie de entradas que han nacido de mi charla sobre poesía e igualdad, que ya va siendo hora de que mueva el barco hacia nuevas tierras.
Hoy os dejo con algunas de las píldoras rojas enviadas..., y con un poema mío que cierra todo.
Besos, besos muchos, y abrazos otros tantos, sabéis que os quiero más de lo que puedo expresar con palabras y que está siendo todo un privilegio compartir con vosotr@s la aventura de la vida...

El otro, por Carlos Salem

Soy un extraño que vive conmigo
y a menudo me asusta su distancia.
Enciendo cerillas para iluminar tu camino,
pero él puede apagarlas de un soplido,
dejarte a oscuras y temblando de frío.

No siempre lo controlo, no siempre quiero.

Él manda en mi soledad,
yo en las ventanas que abro
para asomarme a tí
o saltar al vacío con los brazos pegados al cuerpo.

La acera espera, armada de paciencia,
a que me rinda una vez más a su avidez de sangre en desperdicio.
Quiere mis pasos que se van, no los que vuelven,
quiere que haga lo de siempre y me mude a mi nunca.

Contigo, por motivos que conozco o imagino,
el otro está escondido.
Pero tarde o temprano saldrá, a segarme las sonrisas
con su guadaña de olvidos.

No lo llames
amor
por su cuenta aparece y me arrastra hasta un lugar
en el que nadie me puede tocar,
donde todo es humo de hojas secas y folios
con versos que se borran antes de que acabes de leerlos.

Lo que me duele no es que venga
sino avisar que viene, y que nadie me crea
hasta que es demasiado tarde.

Confieso que no quiero matarlo y que podría,
que envidio su capacidad de necesitar a nadie.
que me fascina su desapego y lo combato
abriendo el pecho al viento que me traes.

He intentado defenderte de nosotros,
esta guerra era un asunto de familia,
pero estás dentro ya, y cuando el otro venga,
tal vez podamos enseñarle a reír de buena gana,
evitar que nos aplasten sus presagios,
seducirlo juntos y hacer con él un trío
que habite nuestra vida y nuestra cama.

O tal vez no.

Conmigo es fácil el error de creer saberlo todo,
pero él también soy yo
y con él
nunca se sabe.

Así está bien, por Carlos Salem

Digamos que el de musa es un trabajo que entusiasma pero cansa.
Que poetas hay en todas las esquinas, casi tantos como bares.
Que la ciudad era una selva sin carteles y llena de emboscadas.
Que lo tuyo ha sido siempre oscilar entre bambis y chacales.

Digamos que yo era un tigre veterano en mitad de aquella calle,
resbalando sin planes y feliz por el empedrado de tu vida.
O que preocupado por medir el alcance de tus profundidades,
dejé de ser el alpinista sin oxígeno de tus dudas cuesta arriba.

Que yo nunca seré dios, es decir que no seré Angel González,
y no podía crearte, para que te crearas, irrepetiblemente tú.
Que cambiamos pecados provincianos por pecados capitales,
y la cordura por un colchón sobre una alfombra de bambú.

Digamos que los andamios, por poéticos que sean,
indican que el edifico está a punto de cambiar o de caer.
Que las transfusiones de confianza y las cajas guardapenas,
no curan la nostalgia ni aseguran contra el vicio de perder.

Digamos que tu nunca y mi tal vez
se traducen en un simple "ya fué".

Digamos que eso jode
y jode mucho.

Pero mucho.

Y que ambos sabemos
que así
está bien.

I carry your heart with me, by E. E. Cummings
I carry your heart with me
(I carry it in my heart)
I am never without it
(anywhere I go you go, my dear; and whatever is done by
only me is your doing, my darling)
I fear no fate
(for you are my fate, my sweet)
I want no world
(for beautiful you are my world, my true)
and it's you are whatever a moon has always meant
and whatever a sun will always sing is you
here is the deepest secret nobody knows
(here is the root of the root and the bud of the bud
and the sky of the sky of a tree called life; which grows
higher than soul can hope or mind can hide)
and this is the wonder that's keeping the stars apart
I carry your heart
(I carry it in my heart)

Funeral Blues by W. H. Auden


Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.
Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He Is Dead,
Put crepe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.
He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last for ever: I was wrong.
The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood.
For nothing now can ever come to any good.

Quiero decirlo ahora
Porque si no después las cosas se complican.

Soy peor todavía de lo que muchos creen.

Me gusta justamente el plato
que otro come
Aburro una tras otra mis camisas

Me encantan los entierros y
odio los recitales
Duermo como una bestia
Deseo que los muebles estén
más de mil años en el mismo lugar
Y aunque a escondidas
uso tu cepillo de dientes
No quiero que te peines con mi peine

Soy fuerte como un roble
Pero me ando muriendo a cada rato
Comprendo las cuestiones más difíciles
Y no sé resolver lo que en verdad me importa.

Así puedo seguir hasta morirme:
Ya ves soy lo que llaman
El clásico maníaco depresivo.

Te explico estas cuestiones
Porque si todo vuelve a comenzar
No me hagas mucho caso acuérdate.

POEMA 20, Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» 

El viento de la noche gira en el cielo y canta. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 

Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. 

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

DESPUÉS DE UNA CONFERENCIA SOBRE POESÍA E IGUALDAD, por Francisco J. Francisco

Para todos los que asistieron a la chara,
en especial para aquellos que aceptaron el desafío de las pastillas roja y azul.

Llegamos a una sala
con forma de poema,
si acaso un poema
tiene forma alguna
que no sea la alegría
o la pena,
pero está claro
que llegamos,
primero yo,
luego vosotros,
y al fin el corazón.

No importa
quién fue el primero,
no había premios
o medallas,
sólo espacio,
lluvia afuera
y dentro
caramelos,
ilusiones
y un poquito de calor.

Y empezamos
con el rito,
que es forma,
y poco a poco
fuimos quitándonos
máscaras, miedos
y corazas
para mirarnos
y aceptar
que las cosas
son como son.

Yo me convertí
en vosotros
y vosotros
aceptasteis el envite
del poema
o la canción.

Mismo cuerpo,
misma mente,
mismo glorioso corazón,
latiendo al mismo tiempo,
un mismo momento
dividido en dos.

Y salimos de allí
siendo los mismos
o acaso no,
no importa,
porque ahora
tú y yo sabemos
que nuestras diferencias
nos igualan
y que esos nos hace
amigos y hermanos
para siempre
y por siempre
querremos para el otro
lo mismo que para uno mismo:

la paz, la alegría y la esperanza,
esa oscura luz que nos protege
y que quisimos llamar amor.

Un beso enorme y gracias por todo.!!!!!!!

domingo, 7 de abril de 2013

POESÍA E IGUALDAD (2)


Queridísim@s mí@s, hoy dejo espacio a los poemas que algun@s habéis escrito y que he ido recibiendo desde la conferencia, si alguien se anima aún hay tiempo, si me llegan más los publicaré en la próxima entrada, que dedicaré, sobre todo, a compartir las píldoras que me habéis envidado, canciones y poemas.

Hoy prefiero callar yo y dejaros con est@s maravill@s amig@s que han tenido a bien compartir su visión del mundo en poema, ya sea en haiku o en otro formato de poesía.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS. 

Un beso enorme, herman@s mí@s.

Namaste.

Mi tela de seda,
tu muro de acero -
A veces fuego.


(Mamen Siller)



Don't worry about me,
       Being you,
I find myself in winter.

(Juan Carlos Navarro)
agobio y mas agobio,
eso siento en mi habitación,
encerrada entre cuatro paredes se me va la concentración,
necesito que sea mañana,
para quitarme esta presión,
si no seguiré triste 
encerrada en mi habitación.

(Ana Isabel Arranz)


Pájaros cantan,
primavera soriana,
cuán bello encanto.

(María López Cubilla)


Tierra mojada

Profe, mira una lombriz

¡COMO TE MANCHES!


(Raúl Maján Navalón)

"¿Un regalo que hacerte?

Tiempo; tiempo BIEN invertido. Tiempo para mí.

Tiempo para reír.

Tiempo para confesiones.

Tiempo para discutir.

Tiempo para contarte, y que me cuentes.

Tiempo para el café.

Tiempo para construir y montar.

Tiempo para conducir.
Y tiempo para todo lo que quieras hacer conmigo...



Pero jamás, tiempo para echar de menos. Nunca".


 (Mamen Siller)

domingo, 31 de marzo de 2013

POESÍA E IGUALDAD (1)

¡Con John Lennon tan cerca nada podía salir mal!


El pasado martes di la segunda conferencia en apenas 15 días.  Como muchos sabéis, me encanta hacerlo, pero lo cierto es que me dejan bastante agotado y todavía estoy recargando mi "tanque energético" a niveles normales.  Es otra manera de amar, por así decirlo, y amar con toda la pasión de la que es capaz mi corazón.  Los que estuvisteis allí podéis haceros una idea de lo que desgasta, por eso lo de las tres botellas de agua, hay veces que ha caído una cuarta y una quinta, depende del tiempo y de la intensidad.  Para mí, hablar de poesía no es algo meramente intelectual, es muy pero que muy físico.  La buena poesía se masca, se toca, huele a realidad…

Y lo del pasado martes, digo, fue bello, muy bello.

Por muchos motivos.

Y empiezo.

Ver a tanta gente allí con ganas de pasar un ratico hablando de uno de los temas que más me apasionan, la poesía, me llenó de luz desde la cabeza hasta los pies.
Ver a alumnos, amigos, exalumnos, examigos (?), compañeros, e incluso a Raquel, que  no suele poder venir a ver mis charlitas, me dejó con un cuerpo jaranero que para qué.

Es mi rollito y llevo haciéndolo desde hace más de 10 años, así que suelo estar muy cómodo en ello aunque intento seguir haciendo cosas nuevas…  Mi primer “show” académico-poético lo “ejecuté” en Grecia, en Creta para más señas, ante un nutrido auditorio de alumnos chipriotas y griegos.  Salió bien, creo recordar, además fue en inglés, idioma en el que me suelo encontrar más cómodo que en español, pero esa es otra historia…  Luego lo pude repetir en Dublín y Hildesheim, esa bella ciudad alemana que me regaló un nuevo matiz de rojo, y ya por fin empecé a “montarla parda” en España, con ciertos cambios en mis clases, ponencias y comunicaciones.

A día de hoy, todavía no he tenido ninguna demanda legal.  Las cosas van bien, parece.

Pos guay, con esta empiezo una serie de al menos tres entradas sobre la conferencia.  Esto es así porque los maravillosos asistentes que tuvieron a bien acompañarme en el evento dieron un montón de sí mism@s, el “campo energético” que conformamos juntos me ha dado más ideas de las que puedo procesar ahora mismo, pero llegará el momento de ponerme a ello.

A día de hoy ya he recibido bastante feedback de varios de los asistentes, y en la próxima entrada compartiré los poemas que me habéis ido enviando, pero quiero esperar por si llega alguno más.

GRACIAS POR VUESTROS POEMAS Y VUESTROS MENSAJES DE CORREO, fue una alegría inmensa llegar a casa la noche de la conferencia y ver que algunas personas ya habían "recogido el guante" y decidido qué caramelo querían, el rojo o el azul.

Mr. Greeny Jones was there as well
Hoy, realmente, quisiera CELEBRAR que a pesar de vivir en un mundo prosaico y a veces puñetero, todavía quedar lugar para la poesía, y eso creo que nos quedó claro el martes.  Acaso, lo que haya que hacer es “redefinir” qué es un poema y ver para qué sirve en el siglo XXI.  “Torturar” estudiantes a base de latigazo poético no es la idea, al poema se ha de llegar por amor, no por obligación.

LA EDUCACIÓN está podrida desde la base porque nos sitúan en un lugar gris, coercitivo y lleno de “muertos vivientes”, eso creo que lo tenemos claro TODOS, por ello, es nuestra labor “reestructurar” el sistema entero YA MISMO, no hay más tiempo que perder.  It’s  now or never, my Pals!!!!!!!!!!!!!!!!

Yo, al menos, me lanzo de cabeza, ¿y tú, te vienes o te vas?

sábado, 10 de noviembre de 2012

SOBRE LA EVALUACIÓN (I)


Todos los cursos intento experimentar cosas nuevas con las asignaturas que imparto.  Últimamente lo que más me interesa cambiar es la Evaluación, acaso por eso este año he decidido hace algo que llevaba barruntando varios meses.  Cada vez soy más de la opinión de que la Evaluación más justa ha de ser hecha a partes iguales por el alumno y el profesor, así que dividir la nota final en un 50-50, la mitad puesta por el docente y la otra mitad por el discente sería un gran avance.  Acaso todavía no me atrevo a eso, puede que el año que viene, quién sabe (para empezar, tendría que seguir dando clase), pero este curso he decidido que un 25 % de la nota de mis asignaturas en la uni la van a poner los alumnos y la voy a respetar aunque no esté de acuerdo. 

Para empezar, tengo que dejar claro que me fío de todos y cada uno de mis alumnos, siempre lo he hecho.  En 15 años de docencia creo que no me he encontrando con más de dos o tres alumnos de los que consideraríamos como jetas (y si lo fueron, algún motivo tendrían, así que acaso soy yo el que tendría que haber visto por qué era así e intentar solucionarlo).  Por tanto, cómo no voy a respetar la autoevaluación de unas personas intelectualmente capaces y sobre todo humanamente morales y profundamente éticas.

Esto es un inicio hacia otro lugar, entendedme, CONSIDERO QUE EL SISTEMA DE EVALUACIÓN ACTUAL ESTÁ OBSOLETO, las notas FOMENTAN LA COMPETITIVIDAD así que a ver luego cómo transmitimos COOPERACIÓN, AMOR, IGUALDAD DE BASE.

Las notas definen, fijan, cristalizan de una manera brutal las imágenes que tenemos de nosotros mismos.  PERO NO DEBEMOS OLVIDAR QUE UN ALUMNO NO ES LA NOTA QUE OBTIENE, pero tendemos a darle tanta importancia a esas estupideces que es muy difícil no identificarnos con ellas.  Pasa lo mismo con el trabajo, o la nacionalidad, o el género…  Que si soy abogado, español y además (muy) hombre, menuda broma, oye.  Eres un ser humano, simple y llanamente eso, y eso te iguala maravillosamente a todos los demás y eres un ser vivo, lo que te une a los animales, a las plantas, a las rocas, AL MISMO PLANETA.
  
Coño, despierta y mira, despierta y mira más allá de tu peludo ombligo (el mío, al menos, es peludo, vosotros poned el adjetivo que os venga en gana) y la luz de alrededor te va a dejar enamorado de la vida como te ocurría cuando eras niño o niña.

Y bueno, si habéis llegado hasta aquí, me gustaría saber vuestra opinión sobre cómo evaluar, el qué, lo que queráis. Ya sabéis, en el blog, en mi e-mail,  por facebook o tomando un café (vale, sí, pago yo, al menos el primero, que así tendremos que tomarnos otro juntos), ME INTERESAN MUCHÍSMO VUESTRAS OPINIONES!!!!!!

UN BESAZO ENORMES PARA TOD@S!!!!!!!!!

sábado, 20 de octubre de 2012

SOBRE NACIONALISMOS, LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA Y OTROS CUESTIONES LIMINARES

Esta será desde hoy nuestra bandera...

Para mí estos temas no son ni espinosos, ni controvertidos, ni problemáticos, vaya esto por delante.  Si me apuras, te diría que para mí estos temas no son temas, son sólo variantes del único tema, el amor (y su manifestación dualista, el desamor).  Y como diría Brian Weiss, entre tantos otros, el amor es lo único que existe.

Pero vamos al material discursivo, a ver qué tal sale.  La verdad es que lo tengo claro, a ver si las palabras sirven como puente o como muro.

Yo nací en Valladolid, España, eso dice mi carné de identidad, pero desde niño supe que eso fue “accidental”, que podía haber nacido en Kuala Lumpur y que eso me iba a dar igual.  Yo no me he sentido especialmente español en mi vida, y puestos a rizar el rizo me he sentido más inglés en Oxford el tiempo que viví allí que español en Soria durante estos últimos 15 años.  No quiere decir que me moleste ser “español”, “vallisoletano”o, ya puestos, “calvo”.  Todo lo contrario, es una pasada (o dos).  Es así y me parece guay. 
Mi primera lengua materna me ha abierto las puertas de Borges, Garcilaso, de Cuenca, Rulfo y tantos otros.  Cómo para quejarme.  Así que divinamente, oye.  Ahora bien, ¿que esto me da algún sentido de identidad?  Pues mira, no, ni la más mínima.  Cuando hablo con mis amigos alemanes, me siento alemán, cuando estoy con gallegos, soy un gallego más y si estoy con mi perro Kibo, ladro feliz como si fuera yo mismo un bichón maltes.  Me gusta jugar a ser un camaleón que ya no recuerda su anterior forma (be water, my friend!).  Y cuando me quedo sólo (lo que es imposible, siempre estamos con nuestros otros yóes) juego a ser lo que me dé la real gana o me dejo llevar por nuestra verdadera esencia vacía de toda forma.  Mola mucho, la verdad.

Lo siento, no entiendo esto de las nacionalidades y en otras vidas creo que habré sido un soldado pésimo porque eso de “por la patria” me produce cierta risa... (como todos vosotros habré muerto en muchas guerras, yo recuerdo dos, una flecha normanda en la batalla de Hastings y una bayoneta atravesándome el pecho en la Guerra de Secesión Americana, como ya he dicho, el inglés lo recordé antes siquiera de aprenderlo). 

Uso los pocos idiomas que hablo para crear y compartir y no me identifico con ninguno…, el inglés es mi idioma más cerebral, y por ello me gusta escribir artículos y enseñar en él, también suelo pensar en él para estructurar mi vida; el español es mi lengua más poética, y casi toda mi poesía la he escrito en ese idioma; el francés regresa lentamente en según qué ocasiones y me saca de mi cuerpo para volverme a llevar a una tarde en la que desangré mi corazón de forma involuntaria en un parque de Tours un cálido agosto.  Lo poquito que sé de alemán e italiano a veces me juega extrañas pasadas en sueños, pero esa es una historia muy personal que no creo que le interese a nadie.

Y ahora mismo estamos con la cantinela esa de los nacionalismos catalanes o españoles, y parece que quieren polarizarnos hacia uno de los dos lados del espectro…, pero a mí, la verdad, me da lo mismo, los catalanes me caen de puta madre, y los de Cuenca o los de Madrid, y los andaluces, y los vascos, y los rusos, y los húngaros, y los fineses.  Me fascina el Oriente Medio tanto como me vuelven loco los Estados Unidos (¿mis favoritos?  Arizona, Texas y Oregón), la cercana Zaragoza como el Lejano Oriente tan místico y tan zen él, el África negra y la menos negra.  ¿Cómo no voy a querer a toda la gente de este maravilloso mundo si son mis herman@s aunque no los conozca?

Y así andamos, y a la pregunta ¿que qué me parecería la supuesta independencia de Cataluña?  Mi respuesta sería bien simple: nada.  La verdad, nada.  Seguimos siendo hermanos.  Coño, que somos seres humanos y lo de ser de un sitio u otro es una “paja mental” que se nos va imbricando desde pequeñitos para luego estar bien controlados por quienes ya sabéis pero habéis olvidado... ¿Os parezco un poco consparanóico?  Pues fale.  Y a lo que iba…, que no me parece ni bien ni mal.  No tengo opinión, ya está.  Lo que es, ES, lo que haya de ser, se manifestará a su debido tiempo (o no). 

Pero con todo…, sí que tengo opinión:

Mirad, ti@s, hemos venido aquí para querernos, para querernos de verdad y dejar de una vez de jodernos la vida los unos a los otros y los otros a los unos, y nosotros mismos a nosotros mismos, que somos expertos en eso también, y ser español o ser catalán es un juego, como ser del Madrid o del Barça, un simple juego en el patio del Colegio de la Vida.  Pero coño, cuando jugábamos de niños en el patio no nos abríamos la cabeza a pedradas (vale, había algunos niños mu brutos que sí, pero los menos) ni nos insultábamos como si nos diera verdadero asco el otro.

Y acabo con uno de mis poemas…, uno bastante viejo que escribí para un curso sobre “multiculturalidad y poesía” que impartí en un postgrado de Interculturalidad.  Creo que es claro y expone de forma diáfana mi opinión sobre las fronteras, las nacionalidades.  Si habéis llegado hasta aquí (qué lind@s que sois, querdi@s mí@s), lo mismo ya estáis un poco cansados, pero bueno si os animáis y os apetece leerlo pues un beso enorme porque sí, y si no os apetece, pues otro beso enorme porque también.

¿Queréis enarbolar conmigo una bandera blanca en el corazón?

Lind@s!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

CÓMO ENTIENDO LA MULTICULTURALIDAD
por Francisco José Francisco Carrera

                No creo que la India como India importe demasiado.  Lo que importa es el mundo.  Ya sea que vivamos en la China o en Japón, en Inglaterra, en la India o en América, todos  decimos: “Mi país importa muchísimo”, y nadie piensa en el mundo como una totalidad; los libros de historia están llenos con la constante repetición de las guerras.  Si pudiéramos empezar a comprendernos como seres humanos, tal vez dejaríamos de matarnos unos a otros y pondríamos fin a las guerras; pero en tanto seamos nacionalistas  y pensemos tan sólo en nuestro propio país, seguiremos creando un mundo terrible.  Si alguna vez vemos que ésta es nuestra Tierra donde todos podemos vivir felizmente y en paz, entonces juntos construiremos de nuevo; pero seguimos pensando en nosotros mismos como indios, alemanes o rusos, y consideramos a todos los demás como extranjeros, entonces no habrá paz y no podrá crearse ningún mundo nuevo.                                                                (Krishnamurti, El arte de vivir)

O cómo no la entiendo
porque lo que es
no puede nunca ser entendido
desde nuestra máscara
creada y fabricada
en un mundo ficticio
que acepta a priori
la marca de lo multicultural
como la verdadera identidad.

Lo que es, es,
así de simple,
el hombre es,
nada más;
y al aceptarse
como sujeto
en límites
versado,
no puede dejar de ver
las fronteras de sus semejantes.
Así, claro,
abundan los países, las religiones,
las culturas y los idiomas,
y esto, qué duda cabe,
nos hace ser diferentes.
Yo me comparo con lo de afuera,
soy más rico, y mucho más guapo,
ciertamente un niño pera,
mi país es más fuerte que el tuyo
y tus hermanos unos negros de mierda;
los alemanes gordos y rubios,
los ingleses pelín estúpidos,
los chinos bajitos y muchos,
los africanos llenos de granos,
los de Papúa  son cacatúas
y los españoles
(al menos en los mundiales)
nunca la meten
y además son muy pero que muy vagos.

“Yo es que creo que todos somos iguales”
es sentencia peligrosa
porque ya marcas tu límite
al decir “yo”
(difícil no hacerlo, lo sé)
pero sobre todo por “creer” algo que es.
No se puede “creer” lo que es,
yo no digo que creo que está lloviendo
cuando llueve,
si está lloviendo,
llueve.
Así, la única verdad
es que todos somos iguales
en nuestra diferencia;
huelga, pues, decirlo,
aunque el mundo
se nos ha ido de las manos
y ahora, hermanos míos,
todo es un revoltijo
de daño, odio y usura,
de miedo, sangre y violencia.
Aterrado y sin saber cual es el camino
no me atrevo a reconocer mi yo divino
(el no yo, barrer mi ego
con la dulzura de un ángel,
con la decisión de una pantera)
y alejarme de esta gran demencia,
lleno el corazón
y la boca de basura
me levanto y arremeto
contra todo lo que pillo.
Sólo existo si me delimito,
así que todo lo demás
me importa un pito;
si tengo dos casas
ya soy un poco más que tú,
si tengo dos amantes
soy mucho más importante,
al tener estas dos mentes
he de volverme loco
pero tú y todos los que son como tú
habrán de creer que soy el modelo a seguir.
Bailad conmigo esta danza de muerte,
danza oscura de locura,
invierno abismal en la primavera del hombre,
no dejes de danzar,
maldita sombra sin alma,
mueve tus miembros al son
del dolor de tus hermanos,
ríe cuando el fuego quema cabañas
en África,
celebra una nueva guerra civil
en Camboya,
alienta la injusticia social
en América del Sur,
bebe a su salud
y enciérrate en tu fortín
con las manos llenas de humo,
con el corazón anestesiado
al dolor humano.
Si hace falta,
arráncate los ojos
y ponte gafas de marca,
es lo que se lleva ahora,
gira la cabeza ante los llantos,
aléjate de la pobreza,
total,
si eres multicultural,
políglota y viajero,
un hombre de mundo,
ya ves tú,
habitante del primer mundo,
tan moderno y tan culto,
tú, sí, tú
que crees saber algo
y sólo sabes lo que crees,
no lo que es,
lo que está siendo:
cómo si no soportar
el dolor de otros seres
y no sentirnos desgarrados
al compartir la misma alma,
el mismo frágil corazón.

Hemos aprendido a olvidar
lo que de verdad somos,
un hermano nunca daña a su hermano,
el amor nos impide herir
y nunca nos hace crueles,
pero si olvidamos que la luz
que compartimos dentro
es la misma luz que dio la vida
en su primera forma,
las sombras nos devorarán
las entrañas
y el dolor que implica negarnos
a nosotros mismos
hará que el vacío se multiplique
por la barbarie.
Entonces, para encontrar alivio
sólo nos quedará embrutecernos,
entumecernos o iluminarnos
(“Out of the three
I keep on choosing misery”).
Y sólo quedará girar en la rueda
del ciego magisterio de la espada,
del fuego oscuro y de la nada.

Hoy, al levantarme,
tenía la boca llena de sangre,
las manos me olían a muerte,
y todo estaba en penumbra.
Yo no podía soportar ser yo,
al menos no pude soportarlo
hasta que me tomé el primer café,
después todo volvió a ser maravilloso,
mi coche, mi casa, mis hijos,
siempre me pregunto
cómo teniendo tantas cosas
y siendo tan feliz
me pueden venir ganas
de coger una escopeta
y liarme a tiros con el primero que pase,
romper las farolas,
machacar puertas y ventanas;
cuando me siento así
sólo puedo rezar y desear ser otro
y eso me pone más triste
y me da ganas de llorar.

Y cómo comparar lo incomparable,
la puesta de sol o el amanecer de la conciencia,
la risa del niño o el estertor del que muere.
La belleza no tiene contrario
y todo lo abarca,
el corazón no puede dejar de entender
una mirada o una caricia.
Cómo, pues, voy a utilizar una comparación,
cómo decir que tú eres mejor,
que yo soy más
o soy menos,
si simplemente y absolutamente soy,
y eso es lo que me hace estar en ti
cada segundo y en cada aliento,
me hace quererte con locura,
con cada poro, con cada sueño.
Y cómo pedirte algo,
amado mío,
como requerir de ti
sino lo que me quieras dar;
yo, ya lo sabes,
te ofrezco lo único
que es mi posesión,
estas manos,
estos besos,
estos ojos
y este simple corazón.

La luna, el sol y las estrellas
siempre han sido de los dos,
la hierba, el aire y la brisa,
esta divina respiración,
todo lo que de verdad importa,
siempre ha sido tuyo y mío
y de ninguno de los dos,
la risa, el cielo y su caricia,
lo único que de verdad importa,
el único y verdadero amor.

El saber que todos somos
el agua, la luz y el fuego
y que nuestro rostro
es tan sólo un pétalo más
de la flor que habla con su silencio
y nos dice que lo somos todo
cuando aprendemos a ser nada,

que todo lo tenemos
cuando aprendemos dar.