¿Qué es lo que has venido a hacer aquí?

¿Qué es lo que has venido a hacer aquí?
He venido
a besar tus labios con mis ojos,
a dejar en tu cuerpo mis caricias,
a rezar a un dios estupendo y lleno de vida,
a respirar el aliento mismo de la creación,
pero sobre todo,
por siempre y para siempre,
a amarte, hermano mío,
amarte y no dejarte de amar,
nunca más dejarte de amar.
(Francisco J. Francisco Carrera, "Luna de Agosto")

miércoles, 3 de junio de 2015

dijiste

que la luz
no era la luz
que el alimento
no alimentaba
que el fuego
sólo ardía
si el amor
ya había
convertido
en ceniza
todo lo
que nos sobraba:

el odio
la angustia
la eterna guerra
que se oculta
en las palabras

dijiste

que desde ahora
sólo de labios
y de manos
habríamos
de alimentarnos,
que los cuerpos
sesgarían el tiempo
para que las formas
cedieran su paso
a la comunión
de las almas

y yo estuve de acuerdo
y te dije "sí" de nuevo
como aquella primera vez
en que nuestros ojos
recordaron que siempre
nos habíamos amado
sin siquiera conocernos

y te dije "sí"
para callar por fin
y no volver a decir
nada

nada que no fuera
cierto
nada que no fuera
necesario
nada que no mereciera,
en verdad,
la pena

(Francisco José Francisco-junio, 2015)


Thanks for being there, my dear friends, volveré en unos meses :)

domingo, 31 de mayo de 2015

SOY UN ENFERMO

Por Francisco José Francisco Carrera

Soy un enfermo
de angustia

Soy un enfermo
silencioso

que agoniza
tristemente

en cada esquina.
En cada esquina

agonizo silencioso
con la amargura

de unos labios
que, enfermos,

propagan vicio
y calentura.

Soy un enfermo
de amor,

enfermo de sexo,
infectado y para siempre

de las tinieblas
que reptan

tras el manantial
de tus caricias.

Y tengo hambre,
mucha hambre,

hambre de muerte
y hambre de vida,

pero sobre todo
hambre de ti,

de tus ojos de tus manos
de tus piernas de tu alma,

hambre de siglos,
hambre infinita.

Enfermo, sí,
pero orgulloso,

orgulloso, sí,
pero paciente.

He venido aquí
para enfermar

más todavía,
para que la fiebre

devore sin prisa
el tierno corazón

que al oscuro pecho
da cobijo.

El lecho nupcial
que nuestros

cuerpos erigieron
bajo la luz dorada

que fecundaba
cada instante

es hoy ya lecho enfermo
pero antes fue

la ciénaga primera,
fuego dadivoso e infernal.

Y así, contagiados de lujuria,
bebimos la sangre

derramada y dios
abrió los ojos,

para que un divino
animal corriera

por nuestras venas
gimiendo enloquecido

y pudiera atravesar,
absoluto y bello,


las praderas del mundo
en la mayor libertad.

viernes, 22 de mayo de 2015

Entre tú y yo

entre tú y yo
el fuego negro
el negro brillo
de un alma desgastada

entre tú y yo
la savia oculta
la oculta sed
de la luz inveterada

ente tú y yo
labios como
heridas que sangran
secretos por inventar

entre tú y yo
este silencio
que da paso
a las palabras

entre tú y yo
el dolor y la simiente
la magia negra
la negra espada

entre tú y yo
el mundo entero
entre tú y yo
la misma nada

domingo, 17 de mayo de 2015

...what it is...


This is one of the most wonderful poems I've ever read about beauty, truth, you name it..., I hope you enjoy it!!!!!!

Judy Grahn
They Say She Is Veild

They say she is veiled
and a mistery. That is
one way of looking.
Another
is that she is where
she has always been,
exactly in place,
and it is we,
we who are mystified,
we who are veiled
and without faces.

Uno de los poemas más maravillosos que he leído sobre la belleza, la verdad, como quieras llamarlo..., ¡¡¡¡¡espero que os guste!!!!!

Judy Grahn
Dicen que está oculta

Dicen que está oculta,
que es un misterio.
Es una manera de verlo.
Otra sería
que ella está donde
siempre ha estado,
justo en su lugar,
y somos nosotros,
nosotros los engañados,
nuestros ojos cubiertos,
nosotros los sin rostro.

(Traducción libre de Francisco J. Francisco)

viernes, 15 de mayo de 2015

el alma con el alma

vaciar
todo
y dejar
sólo
esta luz
los trinos
y el murmullo
del ordenador

sentir el alma
con el alma
saborear que
esto
también
es único
aunque se repita
desde siempre

miércoles, 11 de marzo de 2015

el amante y el poema

encerrarte en un cuarto de un hotel sórdido (a poder ser de carretera y americano), a media luz, con un poema, con un poema tan sólo, un poema mínimo, sin ni siquiera título, de pocos versos (no más de diez), encerraros los dos con una buena botella de bourbon o de ginebra, algo fuerte, no sé, algo que acorte la vida en esos días de hastío y dolor... Tú y el poema, el poema y tú, y bajar la persiana y pasar cortinas y cerrojo, alejando para siempre el mundo exterior, y haceros el amor con la salvaje delicadeza del deseo y la desesperación, aprenderos el uno al otro palabra por palabra, centímetro a centímetro, dos historias que se mezclan, sílabas enloquecidas por el fuego de una saliva luminosa, y descansar apenas por un minuto, que se hace eterno, para empezar de nuevo, para amaros, ya ahora para siempre, sin cesar

viernes, 6 de febrero de 2015

Cercanas lejanías

se acercaban
justo cuando
se alejaban más,
se acercaban
porque tenían
frío
o simplemente
porque deseaban
desearse,
compartir un café,
una cama
o un universo lacerante,
pero el miedo,
siempre el miedo,
los detenía
justo ante la puerta,
allí donde el hielo
protegía
un cuarto silencioso
con revistas viejas,
manchas de humedad
y labios palpitantes,
pero no dejaban
de acercarse,
lo hacían vida tras vida,
lo hacían soñando
incluso en sus pesadillas,
lo hacía de nuevo,
se acercaban,
lentamente,
como si todo durara
eternamente,
como si el ahora
fuera un para siempre,
y se alejaban
a la vez,
se alejaban a cada paso
que uno daba hacia
el otro,
pues ese era el misterio
de su vida,
ese, sin duda,
el misterio
de su amor,
y yo,
que los veía
cada mañana
en la parada del autobús,
sonreía apenado
porque esa cercana
lejanía
era,
bien lo sabes,
querida,
la misma historia
que daba forma
a nuestras vidas,
la misma trama
infinita
que quisimos llamar
amor

Por Francisco José Francisco Carrera