(En la foto el segundo plato que le preparé a Raquel para la comida de su cumple)
Para Raquel, para celebrar que ya es fija en su trabajo.
Hoy quiero “cantar” a la estabilidad de lo inestable y, a su vez, a la inestabilidad de lo que se dice permanente... pues esta es, al fin y al cabo, la única lección “necesaria”, el único curso “obligatorio” para alcanzar la felicidad del ser humano (o de ser humano). Yo llevo ya años iniciando mis meditaciones matinales dedicándole un buen rato a este tema, es la manera de actualizarlo en mi conciencia desde prontito…, pero incluso así, suelo tener que volverlo a traer desde mi fondo a mi mente pensante en varias ocasiones a lo largo del día. Y es que por algún desfase cerebral, espiritual o whatever, nos hemos empeñado en residir en lo que no Es y negar lo que Es. Resultado: Castañazo en to los piños y sufrimiento tras sufrimiento. Me explico de manera personal, que la entrada de hoy lo es y mucho…
La semana pasada celebraba con Raquel su nueva situación laboral, de contratada eventual pasaba a un nuevo contrato indefinido (o fijo, la idea es la misma). Y lo celebrábamos con el mismo talante que lo hicimos meses antes debido a mi nueva situación gracias a la cual pasaba de trabajador-activo a parado (igual de activo, o quizás más que antes). Tendemos a poner una gran carga afectiva-sentimental personal en todo lo que ocurre, olvidamos que las situaciones son…, eso, situaciones. Cosas que ocurren y que, para evaluarlas en su medida justa, deberíamos dejar pasar un buen período de tiempo antes de emitir un juicio. En mi opinión ese juicio es totalmente innecesario, pero bueno, quizás hable de ello en otro momento. Tampoco creo que el tiempo cronológico, tal y como lo conocemos, exista, lo utilizamos para facilitarnos nuestra integración social y poco más. Desde hace tiempo no soy muy consciente de mi edad o de la edad de los demás, si sólo lo que existe es el ahora, todo lo demás nos sobra…, pero del Presente como lo único que existe tendremos que ocuparnos en otro presente distinto, no en este. Este es para otra cosa…
¿Os habéis dado cuenta de que todo lo que consideramos para siempre no lo es realmente? Los pactos, contratos, trabajos fijos, “matrimonios fijos”, amistades, familias, Estados e Imperios…, todo cambia, puede no llegar a romperse o separarse, pero todo se modifica y al final acaba por disolverse. En otras palabras, lo único seguro y fijo es que nada es seguro ni fijo. No estoy diciendo, obviamente, que “obtener” en la “plaza del mercado”, como diría Dokusho Villalba, cosas “supuestamente” o, mejor, “nominalmente estables” sea malo ¿Por qué habría de serlo? Una relación estable no es una situación indeseable, yo ,aparentemente, estoy en una y encantado de ello, un trabajo estable no deja de ser algo que celebrar, Raquel ahora tiene uno y yo agradezco tal situación porque, para empezar, me facilita el seguir centrado en mi creatividad. Pero…, lo contrario a estas situaciones (si es su contrario, que tampoco lo creo, todo lo que se manifiesta lleva incluido su contrario de forma embrionaria) tampoco implica nada negativo. Tener una relación “inestable” o no tener una relación (de pareja, quiero decir) son situaciones igual de positivas y maravillosas (he pasado por todas ellas, claro, y todas me han hecho acercarme a este momento que ahora comparto lleno de amor con vosotros). Muchos de vosotros también sabéis que cuando después de 11 años dedicándome en cuerpo y alma a la Universidad me encontraba ante la situación de tener que irme al paro o seguir con un contrato del que prefiero no acordarme, tuve que hacer un esfuerzo de Centramiento para sentir la luz de mi interior. Y allí, ante los ojos de un Dios que nunca ofrece nada más que lo que Es, entendí con claridad que lo único que tenía que hacer era disolverme en la situación, volverme uno con ella. Por ello, Raquel y yo celebramos con la misma alegría vital mi pérdida del que parecía el “trabajo de mi vida” y su estabilización en su vocación profesional docente. Todo era lo mismo, cosas que ocurren, la alegría moderada que experimentamos ante ambas situaciones fue la misma. No nos sentimos hundidos ante la pérdida de un trabajo, de un “estatus social”, de algo que era externo a nosotros… (muchos de vosotros vivisteis conmigo mi marcha de mi despacho, mis últimas clases y exámenes…, y recordaréis que lo estaba viviendo todo en su profundidad, como la aceptación de lo que Es, todos mis estudios de Zen se estaban actualizando ante lo que ocurría y siempre agradecí al universo por darme cada respiración, cada una de vuestras miradas…, creo que me enamoré un poco de todos vosotros, hermanos míos, de todos y cada uno, compañeros, amigos, familiares y alumnos, al veros cada día justo antes de que mi vida cambiara sin esperarlo y al amaros así, amé lo que ERA y la profunda REALIDAD que se manifestaba allí y entonces y que era, claro, un aquí y ahora). Tampoco la semana pasada nos sentimos eufóricos por la ganancia. Asegurar un trabajo es asegurar un sueldo, sí, pero tan sólo eso, nada más. Está muy bien, pero… La luz del universo, el amor de Dios, la frescura de la lluvia, el sabor de los besos, el calor de los cuerpos no tiene nada que ver con eso, y eso es todo lo que existe. Pido a la esencia de lo que ES cada mañana en mi primera oración al despertar que me dé dolor Real antes que placer ficticio, pido siempre lo mismo y con las mismas palabras “dame, madre y padre que ilumina, todo aquello que es real, otórgame una visión clara para ver siempre la Verdad”. Lo demás se nos dará por añadidura. El dolor, el miedo, la angustia siguen apareciendo, claro, pero, como todo lo demás, es pasajero, cambiante, y si conseguimos residir en el misterio a voces de lo que ES todo se disuelve y podemos ser lo que siempre hemos sido:
la voz del agua
la tez del viento
la risa del niño
el estertor del muerto
el cielo nocturno
las nubes que pasan
cada lágrima
cada hermano nuestro
La grandeza del ser humano (y de ser humano) reside en lo que la publicidad nos quiere hacer olvidar. ¿Sabéis qué? no somos bellos por ser jóvenes o tener “buenos cuerpos y caras”, somos bellos porque somos cambiantes, porque envejecemos, porque nuestros cuerpos engordan y adelgazan, porque nuestros cabellos son rubios o morenos o largos o cortos o NO SON (sabéis que soy un calvo feliz de ello y que como muestra fascinante de paradoja mi cuerpo es tremendamente peludo, no sin razón mi amigo americano-irlandés David Carey viéndome a pecho palomo exclamo “my God, you are hairy my friend, you are one mighty hairy piece of a bald guy, aren’t you?” (algo así como "Dios mío, si que eres peludo, colega, eres todo tú un pedazo de calvo peludo, ¿no?"), lo flipas. Hace poco, visitando a la abuela de Raquel que está en una residencia para ancianos, mi mirada observaba a cada uno de los que allí residían y no podía dejar de dar gracias al Universo por toda la belleza que allí se respiraba. Cada vida era divina, cada rostro un milagro hecho carne, cada uno de ellos un recuerdo de lo que quizás en unos años seamos todos los que esto leemos. Era Real, todo estaba bien.
La grandeza del mundo que habitamos es que no es seguro, es que respira y como tal puede morir. Morir, amigos míos, se ha entendido mal, se ha entendido como algo negativo cuando tan sólo es un cambio de estado. En mis meditaciones vespertinas todos los días muero en vida, ha sido mi mejor rutina en los últimos años porque me ha hecho ver con claridad que la muerte no es un final, es más bien un cambio de estado. Y los cambios de estado, la inestabilidad, es lo que caracteriza de raíz todo lo humano. Ahí reside la clave de la felicidad más pura.
Y aún así buscamos la estabilidad, ¿no? Pero y sí…
Y sí la estabilidad
es la inestabilidad disfrazada,
tan sólo eso…
Qué pasaría si abrazásemos lo que Es, así, si más. Qué pasaría. ¿Queréis probarlo conmigo? Yo estoy en ello, ahora mismo lo estoy haciendo. Me notáis cerquita mismo de vuestro corazón. Ahora os estoy tomando de la mano. Beso vuestros cabellos. Acaricio el contorno infinito de vuestra respiración. Me he convertido en vosotros y vosotros mismos sois yo.
Lo sé, os entiendo, soy vuestro hermano y siento lo mismo. Todo cambia, todo gira, pero queréis anclaros en algo que no se mueva, que resida en la Paz por siempre…PERO DESPERTAD Y MIRAD eso existe, sólo que no está fuera: no está en vuestros hijos, en vuestros padres, amantes, maridos, trabajos, dinero, posesiones, casas… Está en vuestro interior, es eso que da la vida eterna pero no en la muerte, la vida eterna de la que hablaban las escrituras no es otra cosa que ese “reencuentro” con la Realidad. El Reino de lo Cielos se nos abre de par en par cuando aprendemos a mirar con ojos nuevos todo lo viejo, así se renace a cada instante y en cada instante.
Y me dices, amado mío, que el mundo duele, que sufres, y yo te digo que es cierto…, y que no lo es. Te pido que llores, que sufras…, si es lo que quieres. Pero a la vez que lo haces, disuélvete en ello. Sé el llanto y el sufrimiento si hace falta. Y trasfórmate gracias a ello. Llega al centro de ti mismo y abraza al niño que llevas dentro. Todo te será perdonado y cada paso que desde entonces será el primero.
Si aprendemos a amar y aceptar cada situación como una Realidad que ES y que CAMBIA, el resto será cosa fácil. La grandeza de la inestabilidad es que es TOTALMENTE estable y por ende REAL, la grandeza de la estabilidad es que si es REAL es eterna y para siempre, NO PUEDE DESAPARECER. Un trabajo estable está bien, claro, una relación estable es guay, obviamente, pero… lo único que te hace tener estabilidad es la aceptación profunda de la inestabilidad. No sé si me explico, pero tampoco importa. Mis palabras desaparecerán, quizás en segundos, acaso en días, qué más da, desaparecerán. Mi cuerpo, calvo y peludo a la vez, morirá. Mis pensamientos mueren a cada segundo. Pero este corazón que os ama, el poema que nunca he escrito y que canta mi amor por Raquel, las caricias que he dado, los besos que he recibido… todo eso es eterno porque sé que es la verdadera Realidad, la misma esencia del amor humano.
Y cómo acabar hoy…, con un poema, claro, ese regalo inestable de la poesía que intento celebrar cada día.
Gracias, amigos míos, por estar ahí y escucharme.
LA ESTABILIDAD DE LO INESTABLE
por Francisco José Francisco Carrera
Cuando me levanto
y veo que mi amada
yace dormida a mi lado
doy gracias por ser humano.
Cuando cojo en brazos
a mi perro Kibo
(bichón maltés, mi bichito)
y le miro a los ojos
doy las gracias por sentir
el latido de su corazón
cerca del mío.
Cuando Gandalf
mi coneja, pide su zanahoria,
doy las gracias por
tener algunos euros
para poder alimentarla.
Así, desde mi primer té
de la mañana
hasta la frugal cena nocturna
no dejo de dar las gracias
por todo lo que, un día más,
no ha cambiado en mi vida,
pero, sobre todo,
por lo que ha cambiado.
Si tengo menos dinero que ayer
doy las gracias al menos por tener,
si no tuviera ya más, las daría
por poder respirar.
El dolor, cuando llega, me hiere,
pero sé que habrá de cambiar.
El placer, cuando llega, me estremece
pero sé que no durará.
El sol de la mañana es más bello
cuando soy consciente
de que la noche tendrá su lugar
y la estrellas también brillarán.
Mi cuerpo es más viejo cada día
y eso me llena de alegría,
quiero cambiar con el mundo,
vivir la eternidad de este segundo.
La mujer con la que vivo
es un milagro constante.
Nunca sé qué dirá,
o si me querrá para siempre,
hay días en que no la conozco
y me vuelvo a enamorar,
en otros dice lo de siempre,
repite frases y lugares,
disfruto de ello y no olvido
que cada hoy es siempre lo mismo:
aunque igual, siempre distinto.
Yo, cuando me pongo tontorrón,
le digo a Raquel,
¿linda mía, acaso a este calvoroto
le has de querer para siempre
o le cambiarás por una moto?
Venga, guapa,
miénteme un poco,
dime que soy apuesto
cual estrella de cine
al que le persiguen los focos.
Y luego me río, claro,
de este juego de apariencias
que es el juego de la vida.
Nos besamos
y nos olvidamos
del sueño
para sentir lo que es REAL.
Lo real a veces duele,
a veces nos apaga un poco
y veces nos enciende,
a veces nos hace disfrutar,
pero siempre siempre siempre
es lo que nos trae la PAZ.
La verdad es Real.
El amor es Real.
Que tú eres yo es REAL
Cada noche, cuando vuelvo a mí mismo,
doy gracias por todo lo vivido,
lo que no he vivido
y lo que queda por vivir.
Doy las gracias por lo que tengo
y por lo que he tenido
y lo que no tendré jamás.
Cada noche digo adiós
a todo lo vivido
y me preparo
en el presente
para lo que haya de venir.
Nada de lo que tengo
es estable.
Sólo lo que soy,
lo que es VERDAD
en mí
tiene visos de
ETERNIDAD.
Al celebrar tolo lo que cambia
lo estable se actualiza en mí.
Hermanos míos
de corazón,
este segundo
en que estamos unidos
es lo único que tenemos
así que, leches,
¿no sería mejor amarnos
y estar por fin en Paz?
Yo te ofrezco este beso,
este abrazo…,
esta frágil eternidad.
Lo que venga después,
si tiene que venir,
no lo dudes,
vendrá.
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