¿Qué es lo que has venido a hacer aquí?

¿Qué es lo que has venido a hacer aquí?
He venido
a besar tus labios con mis ojos,
a dejar en tu cuerpo mis caricias,
a rezar a un dios estupendo y lleno de vida,
a respirar el aliento mismo de la creación,
pero sobre todo,
por siempre y para siempre,
a amarte, hermano mío,
amarte y no dejarte de amar,
nunca más dejarte de amar.
(Francisco J. Francisco Carrera, "Luna de Agosto")
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domingo, 24 de junio de 2012

EN LOS BRAZOS DE LILIT


Lilit (1892) de John Collier, como casi
siempre, representada con el pelo rojo.

Desde hace tiempo me interesa la figura de Lilit, esa maravillosa primera pareja de Adán que le mandó a hacer gárgaras para buscarse la vida por Mesopotamia.  Y en estos días vuelve a visitarme en ensoñaciones, o puede que sea Medusa en otra encarnación.  Medusa siempre respira silenciosa a los pies de mi cama porque sabe que en su voz he reconocido el orden oculto del universo.

Pero sigo con Lilit.  Lilit, como representación de la primera mujer en la humanidad, mola.  Mola más que Eva, eso es seguro.  Porque Lilit fue creada como una igual a Adán y no extraída de ninguna parte de la anatomía de este.  Y eso, ¿no os parece? tiene más sentido.

El Génesis tiene una línea que apunta hacia esto.  Antes de sacar el rollito de  la costilla, encontramos estas líneas:

La Reina de la Noche, tablilla de terracota
Sumeria o Asiria.
"Dios creó al hombre a su imagen,
a la imagen de Dios lo creó,
macho y hembra los creó".
(Génesis 1:27)

Y aquí llega la interpretación, este fragmento es anterior al de Eva, así que se puede llegar a entender como que, en principio, el principio Creador creó a un hombre y una mujer ex nihilo (bueno, o con materiales primigenios, pero eso es otra historia), ambos en total igualdad en relación con su energía de origen, por así decirlo.  Es que lo otro ya es clonación, que haga primero al hombre y luego de él saque al principio femenino ya huele a interpretación “interesada”.  Y es que Eva es…, pues eso, algo “pava” en mi opinión (sobre el uso del adjetivo “pava” aquí, pregúntese a Raquel).  Como un poco robótica, la verdad.  Lilit, esa supuesta primera mujer, es bien distinta, se le pide que propague la semilla del hombre (de Adán) por el mundo, a lo que esta le echa un buen vistazo de arriba abajo, y espeta al principio Creador “ni de coña me lo hago yo con este tío, tú lo flipas”.  Y, con un gesto airado se marcha a vivir su vida, su vida de verdad.  Ahí ya me tiene enamorado la tipa esta.

Y desde entonces a mí me gustan más las “Lilit” del mundo que las Evas.  Porque en el fondo detrás de cada Eva late la verdadera mujer que siempre fue, aquella que es en sí el universo que estalla cada segundo creando estrellas sin parar.  Ciertamente fue el mayor acierto de la “creación”, ese principio salvaje de luz que busca comprender todas las sombras.  Y Adán, la verdad, en mi opinión, fue un experimento fallido, aunque creo que muchos de sus “vástagos” frecuenta el mundo de las formas estos días, esos “adanes” de pacotilla que nos llenan de gris vacío la mirada con su patética inmundicia del vivir sin llama.

Una de mis representaciones favoritas,
Lady Lilith, de Dante Gabriel Rossetti.
Pero hay algo también masculino y maravilloso en el canto primordial del nacimiento de la Humanidad, un principio irreductible que es una canción tiernamente guerrera y que nunca ceja en su determinación de imbuir a todo con el aliento del Amor.

Desde niño me he definido para arrancarme cada definición con pasión, y esto me va dejando estos días tan en pelota picada y tan cansado que ya no tengo fuerzas ni para taparme mis “vergüenzas”, y lo cierto es que todo este proceso me está gustando, aunque no sé hacia dónde me está llevando, la verdad.  Esta incertidumbre de ser hombre y mujer a cada paso, de ser luz y sombra, de ser la nada oculta por el todo, de ser vosotros sin dejar de ser yo mismo.

¿Lilit, quieres amarme esta tarde, esta tarde tan sólo?  Después cada uno seguirá su camino, engañados tiernamente en el juego de alejarnos…, el camino siempre es el mismo aunque los que habremos tomado nos parezcan tan distintos.

Gracias por estar ahí, corazones míos.

Y de la noche nace este poema pleno de luz.

LILIT
Por Francisco José Francisco Carrera

La sangre
de tu boca,

Lilit,
era fuego

que abrasaba
mi cintura.

Desde el olvido
incierto

de tus ojos
llegaba

la cruel dulzura
de perderte

y en el abismo
eterno

de tu sexo
la más preciada

y oscura vida
se agitaba.

sábado, 5 de mayo de 2012

SOBRE LOS CUENTOS DE HADAS (1)


En tu pelo, un cielo rojo
su libertad nos reclamaba
mientras tus labios silenciosos
creaban de la nada un fuego
que sobre el agua caminaba.
(F. J. F.)

Para Raquel,
princesa metamórfica en esta vida
y hechizera oscura en tantas otras...,
y para tod@s aquell@s que en forma de alumn@s
se convirtieron, poco a poco,
en mis mejores maestr@s.

Llevo ya unas cuantas clases con mis alumnos de Didáctica de la Lengua Oral y Escrita trabajando los Cuentos de Hadas.  Nos queda un mes de clase, así que todavía tenemos varias cosas que descubrir juntos.  Cómo mola, esto, oye.  Si algo he aprendido en todos mis años en el mundo de la enseñanza es que cada alumn@ es un estallido de luz y una manifestación absoluta de la energía sapiencial que todo lo incluye, si algo me han enseñado mis alumn@s es que la "belleza de aprender compartiendo y descubriendo a la vez la Realidad" es lo que hace que la división YO (Profesor) - VOSTR@S (Alumn@s) desaparezca por completo.  Pero dejo estas reflexiones más íntimas y más docentes para otro momento, es la hora de los cuentos...

Desde niño me han fascinado sobremanera los cuentos, los mitos, las leyendas.  Esos mundo tan aparentemente “cerrados”, tan “perfectos”, donde los buenos son buenos (y además guapos y limpios y ricos y de todo) y los malos pues como muy pero que muy malos (y feos y sucios y capullos y retorcidos).

¿No me darías un besito tú, 
niña guapa?
Y lo más gracioso es que yo, también desde niño, me he sentido especialmente atraído por el “lado oscuro”: a mí me caían bien los dragones, los ogros, las brujas pirujas, los personajes atormentados, los débiles y tristones, hasta el punto que al final siempre acaba por identificarme con esos “arquetipos”; y además prefería a las arañas, las serpientes y los bichos feos antes que a los unicornios, los gatitos y demás fauna dulce y perfecta.  A día de hoy, esa "vida oscura" sigue siendo muy cara a mi corazón, es obvio que mi "mujer esencial arquetípica" sea MEDUSA, mi siempre amada mujer con serpientes en los cabellos, fuente última y primera de tantos de mis escritos, como bien sabéis.

Es normal que, más tarde, al especializarme en literatura en la universidad, tendiera a buscar los motivos por los que a todos, de una forma u otra, los "cuentos de hadas" nos "despiertan" tantos y tantos sentimientos.  Y es que, creo que estaréis de acuerdo conmigo, nos gusten o no, nunca nos dejan indiferentes y de una manera u otra suelen ejercer una profunda fascinación en nuestros corazoncitos luminosos que habitan gozosos las sombras.  Lo que tengo claro, es que internarte en el "territorio numinoso" de los cuentos (de los mitos, de las leyendas...) implica un "descenso en espiral" hacia el "otro lado".  Así que, para llegar a entender qué había "ahí", y ya en mi edad adulta, decidí bajar a menudo a esa franja que limita con el mundo mágico de la infancia.  Y cada vez me daba por bajar más y más hacia el centro del mundo de los cuentos y los mitos originales, siguiendo el "camino de baldosas amarillas" para no perderme, y cada vez que bajaba me daba cuenta también de que volvía más y más cambiado a la que se supone nuestra "Realidad".  

Del mundo prístino y salvaje de lo que no conoce la unión, de la no mezcla, de la perfecta claridad que divide de forma engañosa para así revelar lo que Es, uno siempre vuelve cambiado, porque ha visto lo otro y lo otro lo ha visto a uno en una visión profunda de "unidad diferencial" que todo lo abrazo y deshace nudos y murallas.

Si quieres mirar a los ojos de la Diosa debes estar dispuesto a pagar un alto precio, un precio tan alto que te va a dejar sin un chavo, colega, pero que, te va a hacer que se florezcan las orejas de pura felicidad, tío.  La Diosa Blanca te arrebata todo lo que te sobra para así, al dejarte sin nada, poder darte la chispa que hace todo posible.  Es la caña, esta tipa, la Madre Primordial que Crea y Destruye Mundos y Universos sólo con un bostezo y cada vez que pestañea el espacio y el tiempo desaparecen sin más en la danza de las formas y los cuerpos que ahora frecuentamos (¿me concedéis este baile, querid@s mí@s?).

Como dicen las tradiciones místicas más simples, sólo perdiendo la vida en vida sabremos morir a la muerte y por tanto dejaremos de estar muertos en vida y viviremos ahora y más allá de la muerte.

No sé si me explico, pero no importa.  Me encanta la clara opacidad de los koanes zen, de la poesía sufí, de las propuestas pitagóricas...  Sólo aquello que se presenta velado en el discurso puede acercarse a la Realidad primera y única que nunca se puede llegar a conocer a través de la mente de la mente.

A lo que voy, siempre volvía cambiado, decía, y con ganas de “crear” nuevos cuentos, nuevos mitos, de darle la vuelta al mundo como si fuera un calcetín y ver qué pasaba.

¿Quién es la más guapa de todas?
Ahora mis querid@s chic@s tienen como último trabajo de la asignatura el crear cuentos “modificando” los estereotipos y roles clásicos de los cuentos tradicionales, y como me parece que el “maestro” ha de dar ejemplo, aprovecho esta luna que se me nació hace unos años entre los dedos para presentar mi “aportación”.  Mi “cuento” en verso “dado la vuelta”.

Espero que os guste…, un beso enorme para todos:
Hay Princesas y Princesas...


LA PRINCESA SE CONFIESA EN SU DECIMOQUINTO CUMPLEAÑOS
Por Francisco J. Francisco Carrera

Siempre me atrajeron los dragones,
ya ves,
así, más bien fieros
y con aire peligroso,
su piel verde, sus ojos negros
y su aliento de azufre y de fuego.
A las mujeres lo que nos gusta
son las llamas mundanas
y no los cielos lejanos
y de eso, de ardores,
los dragones saben un poco,
más sin duda que estos muchachos
principescos que recorren nuestro reino;
a nosotras nos gusta abrasarnos
entre besos y caricias,
derretir nuestros cuerpos
en brazos sedientos
del placer y del cariño
que tanto necesitamos;
y no es que las palabras bonitas
no agraden, no, que son bellas,
pero no alimentan,
los besos sí, si están bien dados.
Lo del príncipe azul
es mero cuento,
ya te digo,
quién va a gustar
de un pardillo cortesano
de corte metrosexual,
asquito me da sólo pensarlo,
así, depiladito por arriba y
sin un pelo por debajo,
con cremitas y neceser
en la grupa del caballo;
y sí, luego que si espada de marca,
el casco de moda en Italia
o la armadura reflejando
lustrosa los rayos solares
pues ha sido abrillantada
por la cursi infecta de su madre,
Reina o noble Condesa,
para que le luzca el chaval
el día de la conquista
que con la cara de canelo
que tiene de tonto y de feo
no ve cómo echarlo de casa
como no le encuentre princesa
incauta con quien poderlo casar.
Tanto da,
pedazo de engaño la historia
y del mito, pues otro pito,
que no, que no,
que a las princesas
en el fondo
lo que nos gusta es el dragón
o, si acaso,
algún mozo menos engolosinado
que el principito del copón
del típico cuento de hadas.

Aunque para cuento el mío…
Llevo ya unos meses
esperando ser raptada
por alguna fiera del bosque,
ogro, gigante o dragón
que me quiera dar besitos
con cariño y con pasión;
vamos, que quiero
que me encienda
el cuerpo y el corazón
a base de buenas razones
y si larga es la mecha
pues mira, tanto mejor.
Pero por ahora mala suerte,
no me raptan ni me roban,
no se me llevan de un palacio
que ya se me hace desierto
de pena y de tanta tristeza.
Quiero amar y ser amada
porque la vida hay que vivirla
y que no se me plante caballero
alguno en mi selvático jardín
que ya le mandaría yo a freír
huevas de salmón ahumado
de vuelta a su coqueto adosado.
Así que ya sabes,
si conoces algún dragón
que todavía no esté cogido,
dile que yo ando soltera y presta
y en busca de bestia o de fiera
que quiera estar a mi lado
sin pedirme otra cosa
que no sean besos o abrazos
porque es eso lo que busco,
lo que mi alma de doncella
suplica de la noche hasta el alba,
el amor sincero que el corazón consuela
y la pasión más pura que los cuerpos calienta,
así de simple, quererse, cuidarse,
en dos palabras: estar enamorados.


domingo, 13 de noviembre de 2011

ORFEO


Últimamente no estoy encontrando demasiado tiempo para mis poemas.  Está bien así.  Cuando hay tiempo para ellos, los escribo (si se dejan), cuando no hay tiempo son ellos a veces los que se me aparecen a los pies de la cama nada más levantarme y justo cuando me dispongo a iniciar el día con mi meditación mañanera.  En estos casos, detengo un poco el mundo, lo dejo en pausa por un ratito y escucho lo que se me tiene que decir. Y el poema nace dulcemente.  Este ha sido el caso del poemilla que quiero compartir con vosotros este precioso domingo de luz y de cielo.

Me encanta desde chiquitín el mito de Orfeo y llevaba algún tiempo queriendo escribir algo sobre ello.  Esto es lo que ha salido.  Espero que os guste.  Un besazo enorme para todos.

ORFEO
por Francisco José Francisco Carrera

Si vas al Norte, acuérdate de Orfeo.
(A. González)

Orfeo, silencioso,
tenía el romo sabor
de las espadas
en sus labios.

Era su cuerpo
un lento atardecer
y su boca
una suerte de tortura.

Descendió, valeroso,
hasta las yermas
y oscuras entrañas
del mundo.

Encontró la luz
donde la tiniebla
reina y la esperanza
no tiene allí cabida.

Pero tuvo miedo,
volvió la vista,
y la sombra devoró
su fantasía.

Quisiera esperar
que en mi descenso
el corazón no tiemble
y encuentre la salida.

No miraré atrás,
amada mía,
te lo prometo,
seré de hielo.

Lo único que
quiero pedirte
es que cuando llegue
tú ya estés lista

y preparada
para darnos prisa
en escaparnos
de la casa de tus padres.

sábado, 17 de septiembre de 2011

EL SILENCIO DE LA DIOSA

La Diosa de las Serpientes

EL SILENCIO DE LA DIOSA
(Poema en prosa de Francisco José Francisco Carrera)

Para mi hermana MariPaz

La Diosa siempre nos habla en silencio.  Cada forma es un suspiro que nació en el vientre de la Diosa.  Nunca fue de otra manera.  Esto ha  sido así desde antes de que el no-tiempo diera origen a aquello que necesitó de la ficción de la historia para ser comprendido por la mente insulsa de los hombres.  La Diosa no es ni anterior ni posterior al tiempo.  El tiempo simplemente no es para la Diosa.  La Diosa sonríe ante la mente que quiere aprehenderla en sus pequeños confines, ella contiene a su vez el universo y el vacío absoluto que lo rodea.  El mito es la manera humana de hablar el lenguaje de la Diosa, el hombre no se da cuenta de que la Diosa no habla idioma alguno, en todo caso Ella es el idioma que florece en el silencio.

Hoy canto a la Diosa Blanca, pero también a aquella que cubre su cuerpo con el rojo puro de la sangre y del amor.  La Diosa Negra de la noche acude presta a mi llamada.  Y todas las mujeres del mundo hablan un lenguaje que murió cuando Babilonia era joven.  Y los hombres asentimos y sabemos qué es verdad, reconocemos el nombre detrás del nombre, la esencia original que desaparece detrás de las máscaras y el signo.  Sus ojos habían cegado el fuego con una luz esplendorosa y acaso por eso cuando nos levantamos nos dimos cuenta de que el mundo, tal y como lo habíamos conocido, era un infecta cloaca de miedo, odio y estupidez total.  Pero la Diosa tenía colmillos de hielo y sus manos eran llamas infinitas que todo lo podían sanar.  Nos acercamos a ella y le pedimos que nos ayudara a cruzar el desierto de los días y el mar oscuro de nuestras noches.  Ella sonrió, nunca nos había abandonado, éramos nosotros los que le habíamos dado la espalda aquella madrugada en que creímos lo que era falso y desechamos nuestra esencia verdadera, cuando las mentes no quisieron volver a escuchar al corazón.

Y aquí estamos, ante la roca y la espiral, a punto de abrir la puerta que nos permitirá acceder a la vida nueva que es la vida más antigua, el  principio disfrazado de final.  Y no tenemos miedo, nada nos preocupa ya, hemos dejado de ser hombres o mujeres, no tenemos ni nombre, ni patria ni mucho menos edad.  Somos lo que somos, pero sobre todo SOMOS.  Y somos a la vez el Uno y los Muchos.  El universo entero explota dentro de nuestros pechos y en nuestros corazones nacen miles de estrellas y miles de mundos a su vez nacen y se pueblan en nuestros ojos y todos mueren y viven a la vez.  Nunca hemos sido tan nosotros mismos, nunca hemos sido tan los otros.

Y la Diosa nos vuelve a hablar desde su  prístino silencio primordial.  Cada forma suspira por regresar al vientre de la Diosa.  Nunca hubo de ser de otra manera.  Esto será así cuando el hoy sea el pasado transformado en el futuro, el tiempo del no-tiempo, la historia más allá de la historia.  La Diosa venció a la muerte muriendo y muriendo se convirtió en el amor que no muere.  El tiempo simplemente se disolvió ante la Diosa.

La Diosa ha abierto abismos de luz allí donde moría la esperanza y ha derramado, dadivosa, su sangre, su cuerpo y su alma en cada cosa.

Y el amor crece en mí cada mañana y cada noche muere para volver a nacer al volver de forma absoluta al Silencio de la Diosa.

domingo, 24 de julio de 2011

AMATERASU Y EL ESPEJO EN LA ROCA


Hoy he soñado con Amaterasu.  Ha sido un sueño de esos que nos hacen dudar de qué realidad es la “más real”, la soñada o la vivida.  Un sueño de los que nos invitan a despertar con una nueva percepción en la mirada.  Un sueño profundo que nos acerca al más acá del más allá.  O algo.  Y es que la figura de Amaterasu siempre me ha resultado fascinante.

Amaterasu es la diosa japonesa del sol y su nombre quiere decir “Diosa gloriosa que brilla en el cielo”.  ¿Mola, no?

Pues eso, que desde hace ya tiempo su historia me conmueve como pocas.  Es una historia de “fundido en negro” para volver al mundo más radiante y preciosa.  Amaterasu se encerró en una cueva (por unos malos rollos que tuvo con un hermano suyo) y ante la falta de la bella diosa el sol no quiso volver a lucir y la tierra entera se cubrió con las tinieblas más profundas.  Esto preocupó, como es lógico, al resto de los dioses que veían que si Amaterasu no salía, el sol no volvería a lucir así que prepararon una fiesta salvaje (así, con mucha música, mucho baile, refrescos, bebidas espiritosas y canapés de salchichas alemanas, ya sabéis, todas esas cosas que les privan a los dioses, sobre todo a los japoneses) justo enfrente de la cueva.  Con ello pensaban que atraería hacia la salida a la desaparecida, el plan lo redonderaron colocando un espejo justo en la boca de la cueva.  Como se esperaba, con todo el ruído de la farra celestial, la diosa se asoma, así, como para que se callasen de una vez todos esos pesados juerguistas y la dejaran en su retiro espiritual, y se queda flipando ante la maravillosa figura que se encuentra nada más salir, su figura reflejada en el espejo es lo que la redime y la trae de vuelta al mundo.  Qué guay, oye. 

Me encanta.

Y deseándoos un domingo precioso y lleno de cosquillitas en las pupilas, os dejo con un poema que escribí hace ya un par de años sobre el tema.

Un besazo enorme, mis queridos corazones de luz.


EL ESPEJO EN LA ROCA
por Francisco José Francisco Carrera

Y como Amaterasu
hubo de ocultar
su bello y luminoso
rostro
en la gruta del olvido
al no poder soportar
la degradación
del mundo que tanto
amaba,
del mismo modo
los humanos
le hemos dado
la espalda
a eso que en verdad
somos
al sentirnos heridos
de tristeza y agonía.

El mundo quedó oscurecido
tras la marcha de la diosa-sol
y por ello sus hermanos
decidieron colocar un espejo
en la boca de la gruta.
No podía ser de otro modo,
Amaterasu al ver su propia
esencia fulgurante
se dio cuenta
de que lo que no se comparte,
en verdad no existe
y muere antes de haber nacido.

Volvió, pues,
la bellísima diosa
al mundo exterior
para iluminar con su cuerpo
las maravillas del Universo.

Y todo volvió a estar bien,
como siempre lo estuvo.

Pero algo había cambiado,
porque todo cambia,
los Dioses también,
y ahora Amaterasu
está unida al mundo diurno
por su shimenawa,
la cuerda divina
que le hace volver.
También entendió
que el regreso
a su Gruta nocturna
era tan necesario
como su luminoso
renacimiento
día tras día.

                                     Pero y tú,
hijo de la Luz y la Tiniebla,
¿piensas ocultarte para siempre
en la Gruta de tu mismo Corazón?
¿No ves que esa bella casa
es tan sólo el lugar de encuentro
con el Silencio del Amor
que todo lo cura y lo repara,
tan sólo el lugar que hace
que nuestra eterna Luz
vuelva a encenderse
y no deje ya de lucir?


miércoles, 24 de noviembre de 2010

MI AMADA ARACNE Y SU REGALO

En la imagen Aracne, de El Veronés


Para Aracne,
que ha tejido con sus labios en mi alma
la sonrisa de tus ojos
y las caricias del silencio
con la luz de la mañana.

Yo, ya lo sabéis, amo profundamente a Medusa. Medusa me regaló sus ojos una noche. Se acercó a mí, posó sus manos en mi rostro y me dijo “estos serán de ahora en adelante los ojos de tus ojos, siempre que quieras podrás ver la verdadera realidad con ellos, úsalos cuando te venga en gana. Este es mi regalo: la mirada de la Medusa”. Y Medusa, tan dulce, se marchó. Yo me levanté, miré a mi alrededor y allí estaba mi esposa, la mujer más maravillosa que he conocido, mi amante de luz y de agua, mi cielo de fuego y de escarcha. La besé quedamente y utilicé por primera vez los ojos de Medusa. Ante mí, Raquel mostraba su verdadera belleza, no la de su forma corporal, esa era visible por todos y yo la conocía bien, y poco o nada me importaba, no, lo que veía era lo que había detrás de su belleza. La belleza de su alma. La que había sentido años antes en Atenas cuando me enamoré de ella sin siquiera conocerla. Pero ahora no la sentía, ahora la veía. Medusa me había regalado la visión profunda del mundo y desde entonces habría de amarla con la sinceridad profunda de la amistad. Pero Medusa no es mi único amor mitológico. Claro está, y hoy vengo a hablaros de mi preciada y preciosa Aracne. Y de cómo me regaló la caricia que es capaz de sentir el palpitar del corazón del corazón de cada cosa.

Me gustan las arañas, me dan ternura, son tan preciosas como el rocío de la mañana. Cierto es que Kibo, nuestro maravilloso perro, me ha enseñado a querer sin reparo alguno a todo “bicho viviente”, me encantan las serpientes, los dinosaurios o las tarántulas; las moscas, las palomas y los emús (de los emús os tengo que hablar en alguna otra ocasión, que son tan lindos, los emús, jopis, cuánto me gustan, si les escribí un poema y todo). Todo lo que tiene un corazón me resulta encantador. Una misma roca, con su corazón de piedra, es igual de lindo que la belleza radiante de mi mujer cuando sonríe y hace que el tiempo se detenga y yo me quede alelado observando la magia del mundo que se despliega en su figura ante mis ojos. El viento es igual de precioso que poder besar a mis amigos, igual de misterioso y de jubiloso, y es que me encanta besar y abrazar a esos muchachos y muchachas que celebran el mundo conmigo en cada gesto, con cada palabra. Esto lo descubrí de niño ante el resplandor de un rayito de luz que caía sobre un charco en mi barrio de los Pajarillos después de una tormenta de verano, en esa Valladolid de mi alma que he aprendido a querer a base de largas ausencias y cortos regresos redentores. Pero no fue hasta que Aracne me visitó un mañana de esas en que me levanto a las 5 para meditar en silencio y ver cómo se construye el mundo poco a poco que aprendí a sentir lo que hay detrás de las cosas. Pues eso, que me levanté con cuidado para no despertar a Raquel, me fui para el estudio y me senté ante la ventana. Todo estaba oscuro, claro, y era un buen momento para encender las luces del alma. Se encendieron. Y yo esperé sin esperar nada. Es maravilloso estar esperando sin nada que esperar, ¿verdad? Pues así andaba yo cuando una arañita maravillosa que tenemos por aquí y que me acompaña mientras paso mis mañanas escribiendo bajó del techo y se me acercó. Nos miramos. Nos miramos y nos perdimos el uno dentro del otro. Araña y humano ya no eran dos, era lo que mira desde dentro y es capaz de mirar afuera sin esfuerzo alguno. Allí estábamos. Y ella me habló con su tacto de estrella, me acarició tan adentro que yo gemí de placer y dolor al mismo tiempo y me dijo “cariño mío, he venido desde tu mismo corazón para regalarte la caricia de Aracne, mi caricia, la hija de mi pasión, es para ti si la quieres, y podrás dársela a quien tú quieras, toma” y me volvió a rozar y yo ya me perdí del todo en el vórtice absoluto del amor. Más tarde, cuando la casa tomaba vida y se despertaba poco a poco (que era sábado) yo quise tocar a Raquel, puse mi mano en su cintura y entonces me quedé sin palabras, allí estaba, el corazón de su corazón, palpitando como si fuera el mío mismo. Y lloré. Lloré ante el descubrimiento del amor más profundo que jamás había sentido y me derrumbé en sus brazos para volver a construirme desde el principio olvidando mi pasado.

Eso vengo a deciros, que me han regalado la caricia de Aracne y que quiero dárosla a todos vosotros, tomad. Nunca fue mía en modo alguno, todo lo que creemos tener es al fin y al cabo para compartirlo con los que amamos. Y yo, lo sabéis, os amo.

Y el poema que nació con el regalo es este, y con vosotros de nuevo lo comparto, pertenece a uno de mis últimos poemarios:


ARACNE MÁS ALLÁ DE LOS ESPEJOS
Por Francisco José Francisco Carrera

Aracne siempre
supo ser
quien era.
Desde niña
sus manos
acariciaban
con la seda
incierta del
deseo
el mundo
oscuro
de los hombres.

Colofón
era un universo
lleno de matices
para la joven,
y en el taller
de su padre
supo ser hábil
con el tejido
y el bordado.
La vida
no importaba
cuando
Aracne tejía,
nada más
era real
para ella,
lo único
que existía
era el hilo,
la aguja
y su destreza.
Podría haber
creado el
mundo entero
si ese hubiera
sido su
deseo.
Pero no lo
era.
Con todo,
la princesa
lidia
era feliz
con poca cosa.
Respiraba
y era feliz.
Canturreaba
cualquier cancioncilla
y se le llenaba
la boca de rosas
y el corazón
de gotas de luz
que se esparcían
lentamente
por donde quiera
que caminara.
Tan simple
y dulce
era la tejedora
de sueños,
la más preciosa
artesana
que nunca
tendría igual.

Y un día
como cualquier
otro,
mientras
se miraba
en el inmenso
espejo que
su padre
tenía en el
taller,
Aracne
cerró los ojos
y sin pensárselo
dos veces,
atravesó
el frío material
conteniendo
la respiración.
Cuando abrió
los ojos
vio un mundo
de rojos
terribles
y naranjas
abrasadores,
de amarillos
absolutos
y púrpuras
que hacían
enloquecer
y,
sin decir
una palabra,
Aracne
absorbió
todos los colores
del universo
a través de
sus manos
y un arcoiris
milagroso
se entretejió
en su joven
corazón.
Fue tal la
intensidad
de la experiencia
que Aracne,
tras varias
horas en trance,
se desmayó.
Al despertar,
comprobó que
se encontraba
de vuelta
en la realidad.
Sin mayor
dilación
se acercó al telar
y tejió
y tejió durante
horas o acaso
siglos,
ya no necesitaba
otro hilo
que el que
de su voz
nacía,
ella cantaba
y de sus dedos
brotaba el
más fino
material
jamás visto,
y sus telas,
sus tapices,
eran cada vez
más bellos,
de una belleza
que no era
terrenal.

Y ella,
Aracne la bella,
la tejedora
de sueños
y realidad,
que nunca
había sido jactanciosa,
que siempre
humilde había
sido,
empezó
a mirar al mundo
con desdeño,
nada ya le
satisfacía
y fue su osadía
tan grande
como para
proclamar
que no había
hombre o Dios
que pudiera
tejer
como lo hacía
ella.

Así, el ciego
orgullo
que no entiende
de alegrías
e invoca
a la belleza
más cruel
para que
la fiera oculta
que nos observa
atenta y presta
desde el otro
lado del silencio
se aparezca
en formas caprichosas
y nos derrote
a base de vergüenza
y mayor escarnio,
el ciego
orgullo,
digo,
habló por la
boca de la
tejedora
de maravillas
y Atenea
oyó tal
desafío
y, como
los Dioses
siempre hacen,
respondió
con presteza.

Las mujeres
se miraron a los ojos
antes del duelo.
La humana y la
Diosa se miraron
a los ojos
como nunca antes
dos seres tan distintos
se habían mirado,
y algo pasó entre ellas,
pero no había tiempo
para palabras,
había que comenzar
y ambas empezaron
a forjar el mito
que nos hubieran
de cantar más
tarde los poetas.

Atenea
nunca entendió
cómo aquella
humana
pudo derrotar
a sus divinas manos.
Todo le pareció
una broma,
una especie
de blasfemia
estúpida y
repugnante,
y la hija favorita
del Olimpo
se acercó
a la muchacha
y, mirándola a los
ojos,
le dijo:
“pobre mortal,
si acaso hubieses
entendido
que no se puede
retar a los Dioses,
pero habrás de
aprender del
fuego del infierno
ya que no has
sabido respetar
tu lugar
en la tierra”,
dicho lo cual
escupió en su rostro
y se marchó.
Atenea, con todo,
había quedado
prendada de la
belleza de la joven
y, aunque había
destrozado su tela
con sus manos,
sentía que era
tal la habilidad
de Aracne que
ciertamente
no merecía
castigo alguno.
En todas estas
cosas pensaba
cuando le informaron
del final terrible
de su rival,
y es que Aracne,
aterrada y avergonzada
cuando se dio
cuenta de cuán bella
era Atenea,
cuán maravillosas
eran sus manos
y cómo su cuerpo
se asemejaba
a las nubes
y su ojos eran
la misma tempestad
del amor y la esperanza,
cuando reparó en todo
eso,
Aracne no pudo
soportar
su osadía
y llorando
salió del telar
y se internó
en el bosque
donde hubo
de encontrar
su final
en las garras
de un lobo
hambriento.
Ahora sólo
quedaban
huesos y
restos sanguinolentos
y la belleza
y la habilidad
habían perecido
y no volverían
a aparecer.

Pero Atenea
rehizo el cuerpo
y su padre Júpiter
volvió a encender
la llama del alma
de Aracne.
Así, la diosa
de ojos de volcán
roció lo que quedaba
de la mujer con jugo
de acónito
y de allí
surgió
la mujer-araña,
la silenciosa
tejedora de sueños,
los prístinos dedos
que podían crear
los tapices más bellos.

Y Aracne sigue
tejiendo y tejiendo
y Atenea la observa
con los ojos más tiernos
y de noche en noche,
la va a visitar en forma
de mosca, se posa
en su tela para ser
devorada y, justo
antes de romper el hechizo,
le mira a los ojos
y le dice sin palabras
que de haber sido
otro el destino de ambas
ella hubiera dado su vida
entera por ser humana
y no Diosa, por ser,
simplemente, su amada
y compartir juntos a sus labios
la noche y la más dulce madrugada.

viernes, 26 de febrero de 2010

LA MUNDANA CONCEPCIÓN DE LA MIRADA DE LA MEDUSA Y DANIEL WINTERBOTTOM

A ver, que quiero ser lo más clarito posible, hoy el blog es sobre blogs. Esto de hoy va sobre dos nacimientos, uno tardío y el otro prematuro y totalmente inesperado. Me ocupo primero del "segundo" y aluego del primero.

LA MIRADA DE LA MEDUSA

http://lamiradadelamedusa.blogspot.com/

Cuenta la historia que este hombre que escribe tuvo claro desde su niñez que en él convivian a partes iguales lo femenino y lo masculino, que aunque varón para el censo, era hombre a la vez que mujer. Cuenta la historia que a pesar de ser así, el que ahora se abre las venas de los dedos para sangrar estas palabras supo casi al instante que el varón que era hombre y mujer a la vez era todo eso y a la vez era otra cosa, otra cosa que integraba todo sin paradoja alguna. Una unidad primordial, un aliento de cielo y de mar. Pero el pensamiento lógico siempre se acababa imponiendo, y al intentar buscar un razonamiento y un discurso que explicara todo este barullo, se daba de morros una vez tras otra con la "supuesta realidad y un muro de palabras y conceptos" y no llegaba a poder expresarlo de forma clara.
Quizás por eso, ese hombre que soy yo tuvo que hacerse poeta. Casi seguro.
Pues bien, la historia que os acabo de contar ha avanzado considerablemente y esta semana última se ha escrito un nuevo episodio.
El nuevo blog que os presento responde a una extraña conjunción de casualidades. Para empezar, desde hace unos días, como habéis podido comprobar los que me frecuentáis en Facebook, estoy iniciando mi mañana con una "pequeña entrada espiritual" (por llamarlo de alguna manera) tras mi sesión de meditación. Así, voy recogiendo material a modo de "little thoughts passing by" para uno de mis proyectos (relacionado con la espiritualidad) y se me había ocurrido que podía ser interesante crear un blog donde, mensualmente, pusiera todos estas fugaces meditaciones, estas "pildoritas de luz" para los días nublados. Mi intención era que el blog se llamara como el libro en el que estoy trabajando (algo así como "La luz de tu mirada", quién sabe en qué acabará), pero justo antes de hacerlo..., va y entra Medusa en la escena y me mira a los ojos del alma.
Desde hace una semana no he parado de trabajar en el mito de las gorgonas y sobre todo no he dejado de pensar en Medusa, todo ello me ha llevado a entrar en "profunda comunión" con la imagen de la Medusa. Convirtiéndome así en la mujer con serpientes en la cabeza, pido a lo que está fuera del tiempo y el espacio que me dote de su mirada y me haga ver la realidad tal como es, que me dote de la doble visión hombre/mujer y que a patir de ahí me lleve más allá de ambas. Al final..., lo que ha ocurrido es lo que ha ocurrido. Este blog.
Mi intención con este proyecto (uno de los más cercanos a mi corazón hombre/mujer, a mi verdadera identidad, a mi rostro originario) es trabajar una serie de ideas mitopoéticas que me ayuden a verbalizar diversas intuciones profundas en relación a la unidad de los sexos sin perder su identidad. Para ello usaré la poesía, pero también otra serie de textos. Todo girará sobre las mujeres con serpientes en los cabellos, los hombres con ojos de serpiente y... algo que todavía no quiero (o no puedo) revelar pero que se fundamenta en un poemario que acabo de terminar sobre esta "temática mitopoética" y que espero presentar más adelante a algún premio de poesía para ver si hay suerte (si no, ya lo acabaremos publicando Raquel y yo de forma privada). El tiempo lo dirá...

http://lamiradadelamedusa.blogspot.com/ relata la historia del hombre que murió para nacer con la mirada de la medusa y así poder hablar de su nueva visión. La primera entrada se ocupa de esto. Será un organismo vivo y amorfo, un proyecto libre, creciente y respirante y palpitante..., lo único que hará de forma metódica es recoger todos los primeros de mes las entradas que haya ido publicando en Facebook el mes anterior. Por lo demás, no hay regla alguna. Mis entradas se notificarán, como siempre, en Facebook por lo que si no estáis en esa red y queréis ir visitando a la Medusa tendréis que ir pasándoos de cuando en cuando para ver qué ha pasado o dejado de pasar. Cuando llegue el momento de que muera, si hubiera de llegar, lo celebraremos todos con gran alegría y ya está. Sin más.

Y ahora a por el nacimiento de

THE WORLD ACCORDING TO
DANIEL WINTERBOTTOM,
PhD IN ALL THE THINGS ABSURD
THAT REALLY REALLY MATTER

http://danielwinterbottom.blogspot.com/


(el blog está activo pero no tiene todavía contenido, estoy en proceso de diseño, usease, que si pinchas, vas, pero vas a ir pa na, así que mejor tesperas al miércoles)


Y sí, mi nueva personalidad inglesa. El miércoles 3 de marzo Daniel Winterbottom llegará por primera vez a vuestras pantallas. Obviamente, este blog estará integramente en inglés, principalmente porque el tipo nació en Surrey, Inglaterra. Es mi otro yo británico, el que muchas veces intuyeron mis alumnos, el que les hablaba en inglés y el que no sabe ni papa de español. Licenciado en Literatura Inglesa por la Universidad de Hull, Daniel tuvo un despertar a la realidad profunda de las cosas una noche que estaba sacándose pelotillas de la nariz mientras las dudas le corroían, "¿debía comerse un sandwich de pepino con mayonesa, o acaso uno de mayonesa con pepino?", la situación le llevó a un colapso tal que se cayó de culo. Al día siguiente todo era distinto, dejó su trabajo de profesor de insituto para dedicarse a dar trocitos de pan a las palomas de un parque cercano a su casa. Inició también su doctorado en "todas aquellas cosas absurdas que importan de verdad de verdad" y una vez concluido "cum laude" decidió que era el momento de abrirse un blog para compartir sus conocimientos. Básicamente esa es la particular historia de Daniel, pero ya os iré contando más cosas de su vida, que es amiguete mío (bueno, es uno de mis otros "yo", creo). Siendo un ser proteico y metamórfico, su apellido, como veréis más adelante, muta según la estación en la que estemos. Pero dejemos ciertos detalles para el futuro, que las cosas hay que ir viéndolas según se van manifestando...

Y nada más... o sí, pues como esta entrada Luna de Agosto me la he pasado hablando de otros blogs, me apetece acabar con uno de los poemas que he escrito este mes y que ya ha pasado su fase de revisión, o sea que tiene muchas posibilidades de quedarse así..., no es que sea nada del otro mundo (por otra parte, mejor que sea de este, ¿no?), pero me gusta la idea del título.

Y es que he estado muy besucón últimamente...





Un beso en verso..., o lo que es lo mismo un "berso":

EL BERSO


Por Franciso José Francisco Carrera

Con este verso
te verso,
te beso.
y te berso,
con estas manos
te libero
del amor
con el amor,
te regalo
el cielo
para que deje de ser tuyo


y sea por fin de los dos.

No me niegues,
vida mía,
uno de tus
bellos besos,
yo, a cambio,
bersos de daré
con los labios,
con los dedos
y con las uñas de los pies.

jueves, 18 de febrero de 2010

LOS HOMBRES QUE AMABAN A LAS MUJERES CON SERPIENTES EN LOS CABELLOS



Imagen de Medusa, Glen Vause

Sí, vamos a dejar claro desde el principio que, como era de esperar, yo soy uno de esos hombres (creo que voy a formar un club para que nos podamos agrupar todos y reivindar lo femenino-ofídico que tanto me apasiona). Aunque lo del término "hombre" es un tanto “vago” porque, como sabéis muchos de los que me habéis tratado, lo único que tengo seguro de mi supuesto “género” es que biológicamente mi manifestación en el mundo de la forma es masculina y que mi opción sexual es hetero; esto no quiere decir nada importante de mí y de hecho cada día intento ser plenamente consciente de todo lo femenino-masculino que radica en mi verdadero ser esencial, esa, como me gusta llamarla, luz hermafrodita que nos originó y a la que tendremos que volver al dejar el cuerpo. Pero sobre estos temas ya me ocuparé en otra entrada, que da para mucho y como saben algunos de mis exalumnos me interesa especialmente, tanto como para tener algunas “strong opinions”, como decía Nabokov, al respecto. Hoy quiero hablar sobre mitología griega y sobre mi profundo amor por las mujeres con serpientes en los cabellos.

Llevo toda esta semana trabajando en una serie de poemas inspirados en las tres gorgonas: Euríale, Esteno y Medusa. He de recordar aquí que mi temprana pasión por la mitología griega se la debo a mi hermana (¡cuántas veces pude leer aquel libro de Humbert con la imagen de Prometeo devorado por el águila!) y afortunadamente tengo la ocasión de frecuentarla a menudo en compañía de Raquel, apasionada a su vez por los mitos grecorromanos y gran conocedora de los mismos. Mi interés por la mitología nórdica es mucha más tardía y espero sacar otro rato para hablaros sobre ello, sobre todo de Freya y de las Valquirias. Dicho esto, también he de añadir que me fascinan las mujeres, las serpientes, y las mujeres con serpientes en los cabellos, esta última es además una de las imágenes que estructuran desde su base mi “imaginario personal”. Uno de los iconos que me acompañan allá donde vaya es el que encabeza este “post”: la Medusa de Glen Vause. Fascinantemente bella, con esos ojos apocalípticos, esos labios inexpresablemente sensuales, esas serpientes maravillosas… Podría pasarme una vida (o dos) mirándola y cayendo en esa mirada para siempre sin tener que salir de ella ni para ir al baño.

Pero hablemos un poco de las tres hermanas. Dejaré para el final a Medusa, mi favorita y la más conocida. Como sabéis, las gorgonas eran unas mujeres “monstruosas” (algo que nunca me lo han parecido, ninguna de las tres, yo debo ser un poco “gorgono”), hijas de Forcis y Ceto (o, según las fuentes, de Equidna y Tifón) y hermanas de otras “hermanas” famosas en la mitología, las Grayas (sí, esas que compartían un ojo que se iban dejando para ocupar su cuenca ocular, y también usaban el mismo diente, espero que no les diera mucho por comer dulces y que tuvieran una buena higiene dental, un diente pa tres, ahí es na, una caries inesperada y se acabó lo de comer "torrenos" a la soriana).

Euríale es, por su etimología, “la caracterizada por buenas acciones” y viene a ser “el poli bueno” de las tres. Es la mayor y presenta un fuerte sentido maternal (llora por Medusa tras su muerte a manos del “pérfido” Perseo). Mi imagen romántica de Euríale se mezcla con la del bicho feo que sale en el videojuego de la play "God of War II", ¿qué os parece?:




Sí, ya, bicho feo y malo, lo sé. Pero mi imaginación dota a Euríale de otra fisonomía, que me guardo sólo pa mí. (Épico fue para mí ver a Raquel mando de la play en mano dándole pal pelo al bicho ese, encarnada mi querida mujer en ese maravilloso calvo musculoso llamado Kratos).

Esteno se caracteriza por su enorme fuerza y su independencia. Es, por así decirlo, la que “más va por libre” de la familia. De muy mala leche, causaba bastantes muertes entre los humanos (“algo habrían hecho”, que chica tan fina no mata por na). De gran fuerza física y mental, podía hipnotizar a sus atacantes concentrando su energía en la mirada. Su sangre podía dar tanto la vida (si se extraía del lado derecho) como la muerte (del lado izquierdo). Un carácter, vamos. Esta gorgona también me resulta especialmente interesante y de alguna manera me siento muy cerca de ella.

Y Medusa, ay, mi amada Medusa (que yo a esta chica es que la amo profundamente, de verdad), Medusa era…, "como decirlo", la rarita de las tres. The Black sheep of the family, será por eso que siempre me ha caído tan bien. Para empezar, era la única mortal de las tres. De hecho, su poder de petrificar con la mirada vino a ser como “un premio de consolación” por no ser, como lo eran sus hermanas, inmortal (otras versiones dicen que era una mujer mortal convertido en monstruo como castido de los Dioses). Era asimismo de una belleza sobrenatural, no compartiendo tal rasgo con las demás (de cuerpos enormes y menos fashion).

Y ahí la tenéis a Medusa, vedla delante de vosotros, con sus cabellos reptantes, con la mirada de piedra…, esperando su muerte a manos del puñetero de Perseo (que de pequeño no me caía nada bien, para qué nos vamos a engañar, que a mí la que me gustaba era la pobre gorgonita a la que querían decapitar, jo, y van y me la matan a mitad de la peli, tío puñetero, que no tenés corazón nel pecho).




Espero encontrar rato en algún otro momento para hablaros de todo lo que simboliza para mí la figura de Medusa como “eterno femenino” y de cómo suele ser una de mis puerta meditativas para acercarme al “centro inmóvil” de donde venimos. Pero eso será otro día, pues habrá más. Hoy quiero acabar de la manera en que, a ratos, más fácil me resulta comunicarme: en verso. Este poema es parte de una serie de 5 que a su vez es parte de un libro en el que ando trabajando estructurado sobre la imagen de Medusa. Lo cierto es que después de muchos años de estudio y reflexión he empezado a ver desde dentro de mí cómo a través de la identificación con las mujeres con serpientes en la cabeza en general y con Medusa en particular puedo por fin unificar lo masculino-femenino a través de lo poético. Creo que en él soy capaz de compartir con vosotros mi visión del mito de Medusa y Perseo desde el corazón de mi gorgona favorita y contando lo que Perseo no quiso (o no supo, el pobre) que se contara. Se entremezclan las visiones del “monstruo” y del “héroe”, empezando la de ella y alternándose desde ahí.

Espero que os guste, a mí, por lo menos, me gusta compartirlo con vosotros. Como siempre, gracias por estar al otro lado de la pantalla y juntito a mi corazón.


Besos y poema para ahuyentar toda pena.


MEDUSA

Escrito por Francisco José Francisco Carrera y corregido y revisado por Raquel García Sanz.

Para Marta,
que en otra vida
u otro mundo
fue ser mítico,
por su amistad
y por tantos y tantos momentos
de felicidad.


En la isla de los muertos
habitan las mujeres
con serpientes
en los cabellos.
Euríale, Esteno y Medusa,
imágenes de lo eterno,
estirpe del Dios del mar,
indómitas,
condenadas a una belleza tal
que enloquece a quien las mire.
Medusa, la única mortal
y las más bella,
reza cada mañana
para que no llegue Perseo,
que las Grayas lo confundan,
que tropiece bruscamente
y muera, quebrado el cuello,
que no desee la gloria
que otorga matar monstruos
y envejezca en Argos
siendo carpintero,
agricultor, mendigo o ganadero,
cualquier cosa.
Ella no quiere morir
para convertirse en historia.
Pero la mujer
cuyos ojos son el universo
conoce de la profecía
y de la forja del mito,
ha visto en sueños
su vida sesgada,
su sangre en la espada
del héroe,
su cuerpo
desplomado en el suelo
y su cabeza
de los hombros separada,
por eso teme su llegada,
y no puede conciliar paz alguna.




Hoy es un día sin par,
empieza a forjarse mi destino
con la hebra infinita de lo eterno.
Lejos queda el encierro
de su madre en la torre,
la visita dorada del Dios,
el cofre de madera a la deriva,
la red de Serifo cerca de Dictis,
la corte de Polidectes
y su estúpida bravuconada
alentado por el vino
que el rey le ha ofrecido.
Así el camino se iniciaba
con la ayuda de los Dioses:
bolsa, escudo y casco,
espada curvada y sandalias aladas.
Así el camino se iniciaba,
volando hacia la casa de las Grayas.
Perseo no miraba hacia atrás.
Sólo existía el deseo
de ser el “Glorioso Perseo”.


Sabe Medusa
que el hombre
se acerca,
sabe que ya
su secreto
conoce
al serle revelado
por las tres
Diosas ciegas,
sabe que esta luz
que llena la cueva
puede ser postrera,
que cada suspiro
la lleva hacia
la tumba.
Y siente miedo.
Medusa tiembla
hoy
porque sabe
de su muerte.
Y sus ojos,
bellos como el océano,
vierten lágrimas
de cristal
que estallan
al tocar el suelo.
Y sus labios
bellos como la niebla,
se estremecen
sabiendo tan cerca
el final,
por eso callan.


La isla ya estaba ante él,
la leyenda se escribe deprisa
así que repasa su plan:
el casco lo haría invisible
para poder penetrar,
después el sigilo,
evitando a las hermanas,
acercándose a su meta,
preparado ya el escudo
donde se habría de reflejar
el monstruo
para evitar así su mirada
que lo querría petrificar.
Entonces y sólo entonces,
ya saborea el momento,
la espada de Hermes
brillaría en la noche
para sellar su acto
glorioso,
y con un grito

que rasgaría el silencio
como los rayos de Zeus
despedazan la tormenta,
Perseo sería Perseo,
el del puño de hierro,
la fuerza del fuego y el mar.
La isla ya estaba ante él
y él ya se sentía victorioso
incluso antes de empezar.


Medusa ni siquiera se resiste,
mira a Perseo
dulcemente,

robada la mente
de repente,
él lo ignora,
y sintiendo estallar su corazón
la mujer se enamora,
baja la cabeza,
expone el cuello,
las serpientes abrazan
sus cabellos,
tanto la aman,
se arrodilla y espera.
Perseo no es consciente
de los hechos,
ha de luchar,
es un guerrero,
y a través del reflejo
de su escudo
sólo ve a un
ser inmundo
y peligroso,
corre hacia ello,
levanta la espada
y, protegiendo su mirada,
decapita a la gorgona.
Medusa entiende
entonces
que la espada del héroe
es lo más cercano
que ha estado
del amor
y agradece a los Dioses
tal regalo.
Su último aliento
trae una sonrisa,
los puños se relajan
y se deja ir
al vórtice luminoso
del fango primordial.
Ya se siente una
con la tierra,
con el aire,
con el mar,
ya es serpiente
ella misma,
ya es la sangre
del Dios

y la primera palabra
de la Diosa;
por el suelo fluye
hacia la luz
de la oscuridad
siendo ya
tiniebla,

pero tiniebla luminosa.



Perseo
ya sobre Pegaso
reflexiona
y no acaba de entender
lo que ha pasado.
Juraría que
por un breve momento
miró a los ojos de
Medusa
y no le pasó nada,
o sí,
le pasó
que sintió
fuego en el pecho,
sintió que en los ojos
de aquel ser tan bello
vio reflejada su alma
y quiso abrazarla
y besar cada serpiente
sus senos desnudos,
su vientre,
beber del veneno
en sus labios destilado,
rozar su boca,
desgarrarse locamente
el cuerpo entero
entre sus manos de roca,
pero sobre todo
dejar de ser héroe,
dejar de ser hombre incluso,
dejar caer todas las máscaras
y ser él mismo por primera vez
en los brazos de la mujer serpiente.
Ahora se siente triste
y por eso se esfuerza
en olvidar lo que siente,
centrarse en glorias futuras,
sabe ya que se ha ganado
un sitio en la eternidad
aunque nunca pueda
volver a contemplar
la belleza de su rostro original
en los ojos de su igual,
ese fue el regalo de Medusa
y Medusa ya no está.