¿Qué es lo que has venido a hacer aquí?

¿Qué es lo que has venido a hacer aquí?
He venido
a besar tus labios con mis ojos,
a dejar en tu cuerpo mis caricias,
a rezar a un dios estupendo y lleno de vida,
a respirar el aliento mismo de la creación,
pero sobre todo,
por siempre y para siempre,
a amarte, hermano mío,
amarte y no dejarte de amar,
nunca más dejarte de amar.
(Francisco J. Francisco Carrera, "Luna de Agosto")

jueves, 21 de octubre de 2010

CHICOS, HE VUELTO HA ENCONTRARME. ¡QUÉ COSAS!

(En la foto mi querido Javi y yo pasando frío y cogiendo fuerzas en Oxford, 1998,
mi hermana estaba al otro lado de la cámara)
Durante los dos años que pasé viviendo entre el Reino Unido (sobre todo Inglaterra, pero con una escapada maravillosa de casi un mes a Escocia) e Irlanda, tuve la suerte de encontrar sendos “cineclubs” que me nutrirían extensamente de películas. En Dublín, gracias a mis amigos Holger Mosebach y François Mulot, pasé largas tardes en el Irish Film Centre, en Eustace Street (cerca del Liffey). Pero lo cierto es que el lugar que más me marcó fue un edificio peculiar y con carácter propio que frecuentaría muy a menudo durante mi año como profesor de español en Oxford. Y es que estas semanas ando especialmente británico y no he podido resistirme más a hablar de un pasado sentimental que me acompaña todos los días de mi vida.

El lugar al que me refiero responde al evocador nombre de THE ULTIMATE PICTURE PALACE y, en muchos sentidos, cambió mi vida aquel año en que mi piel se dio la vuelta sobre sí misma para dejar salir al British que llevo dentro. The Ultimate Picture Palace es, que todavía está en pie y funcionando, un cine de los de antes, de los de verdad, y es que sólo su presencia ya justifica una paseito hasta la entrada para verlo. Está en Jeune Street, al ladito mismo de Cowley Street (una de las arterias de entrada al centro de Oxford) y yo tenía la suerte de vivir bastante cerca (más concretamente en Eyot Place). De hecho, lo descubrí enseguida porque en la acera de enfrente yo cogía el autobús para ir a uno de los Institutos en los que trabajaba (Peers School, el otro era Wheatly Park School y estaba en medio de la campiña, yes, indeed, very picturesque, my dear). Lo cierto es que prácticamente todas las tardes, después de dar mis clases, solía perderme por la periferia de la ciudad y muy a menudo acaba por entrar en el susodicho cine. Recuerdo que tenía un olor raro, pero raro, raro, oye (“that little place with the funny smell” decía mi casera Vera Holmes, sí, como el detective) y que a mí, por cierto, me encantaba porque salía con la sensación de haber visto una peli guay y de haber cenado por el mismo precio. Just great!, don't you think?
Y resulta que un día vi que anunciaban una de las pelis del que es mi director británico favorito, Mike Leigh, una que no había visto y que era además su primera obra. Se titulaba Bleak Moments y no dudé ni un segundo en ir a verla. Aquí podéis ver la portada del video en vhs.



Y a ver cómo os cuento esto..., el jovenzuelo profesor que entró al cine se quedó allí para siempre, lo juro. Al salir yo no era yo, o era otro yo, o era un no-yo, yo qué sé. Me perdí para siempre en la película y acabo de volver a encontrarme hace unos días. Para que os hagáis una idea, yo viví en Oxford entre 1997 y 1998 y desde entonces he tenido un deseo brutal de volver a ver una peli que cambió mi vida completamente. La he buscado y buscado, de todas las maneras humanas, y no había manera, hasta que hace unos pocos días por fin he conseguido una copia. En otras palabras, he vuelto a ver la peli después de 12 años de búsqueda y así ando, tan feliz. Feliz porque me he vuelto a encontrar y esta vez ya no me suelto de la manita. A ver si me vuelvo a perder y pasan otra década sin volverme a ver.

Y de qué va Bleak Moments, me diréis, qué es lo que tiene que tanto me fascinó (y me ha vuelto a fascinar). Pues va de la vida misma y de la misma vida en Inglaterra. Mirad que os cuente, yo decidí ser inglés cuando tenía unos siete u ocho años y vi en la tele un muro de ladrillos rojizos en una serie o película que tenía lugar en Manchester. Llovía, en la tele, y era invierno, en el mundo real y la Valladolid de mi infancia. Pues bien, ese día yo decidí que pasase lo que pasase yo me haría inglés y me iría a vivir a Inglaterra durante un tiempo. Y ocurrió, como sabéis. Y me pasé mucho tiempo buscando esa pared de marras. La busqué en Londres, en Manchester, en Sheffield y en Oxford. Y no la encontré, claro. Pero supe que estaba justo dentro de mi alma y eso lo aprendí en un cine oxoniense, viendo Bleak Moments. No he visto película más triste, más demoledora, más depresiva, más espeluznante. Rezuma desolación en cada escena. Todo es, como dice el título, bleak, esto es, difícil. Si podéis, os animo a conseguir una copia para después contarme qué os parece, yo os invito al café o al té y así me decís con calma. Creo que no existe versión doblada al español así que este consejo va sobre todo para los anglohablantes o, al menos, anglooyentes. Si me invitáis vosotros al café yo os dejo la peli, ¿hace?
Yo es que es verla y hacerme pequeñito y llorar por dentro hasta que se me derraman todos los líquidos internos que destrozan los diques de contención de mi cuerpo entero.

Y aun así, yo, que soy el rostro más feliz del universo, siempre he celebrado que también soy un alma triste y melancólica de góticos suspiros. Aunque escriba en español, he llegado a considerarme más inglés que muchos de los ingleses que he conocido. También es cierto que en otra vida luché con los sajones para morir en la batalla de Hastings atravesado en un barrizal por una flecha normanda (I promise this is totally true, sueño con ello muchas noches). Y hoy tenía que hablar de Bleak Moments y del cine de Mike Leigh uno de los directores británicos que considero esenciales para entender el alma inglesa.

Nada más, que ya es bastante, creo, que os quiero mucho a todos y cada uno de vosotros y que os voy a seguir queriendo hoy, mañana y pasado mañana también. Que lo vayáis sabiendo
.

domingo, 17 de octubre de 2010

DOS POEMAS DE LA NUEVA COSECHA

Mis queridos lunaluneros de agosto en octubre…, hoy me apetece compartir dos poemas que he escrito hace poco y que van en un estilo distinto al que generalmente utilizo. Una de las cosas que más me fascina de la poesía es que es un vehículo para expresarme con distintas voces y es lo que he hecho con estos dos poemas. Espero que os gusten…

EL SUEÑO
por Francisco José Francisco Carrera

Hoy he soñado que era Superman.
Como te lo digo. Y que iba de azul
con capa roja y cuerpo escultural,
y era la hostia de fuerte o aún más.
Allí estaba yo, en Nueva York,
la puta ley era, el sheriff, el mismo rey
de la ciudad. Molaba, tío. Hasta que
de pronto apareció el de inglés vestido
de cowboy, con sombrero y todo,
yo alucinando. Y va y desenfunda
y me apunta y dice “Juan, menos
volar y más estudiar que esta evaluación
no la sacas ni aunque seas Superman”.
Ahí ya me desperté de mal rollo y con
una mala hostia que para qué. Pero
eran las 4 de la mañana y me volví a
sobar y ya no soñé más, menos mal.

PAJARILLOS
Por Francisco José Francisco Carrera

Tan bonitos ellos. Los pájaros.
Y felices. Sin facturas ni hipoteca.
Sin la jodida Navidad.
Ahí los tienes, todos esos pajarillos
pasando del mundo, volando, tan
ricamente, oye. Nada más.


Hoy cortito, ya veis, que estoy preparando algo con más miga para el próximo domingo. Un beso enorme para todos de este loco crepuscular que os quiere.

sábado, 9 de octubre de 2010

EL PODER DE UNOS VERSOS



Para alguien que ama la poesía y que desde hace ya muchos años tiene la feliz costumbre de leer poesía todos los días de su vida, el encontrar nuevas “píldoras de luz” es uno de los momentos más bellos de su discurrir cotidiano. De esto hablaba hace poco con mi amigo el Cocoroto mientras nos emborrachábamos muy canallamente a base de té de jazmín bien cargado y galletas escocesas de mantequilla. Y mira tú que hablando de versos que nos hubieran cambiado la vida, coincidíamos en unas líneas de un poeta muy caro para ambos, el americano E. E. Cummings. Un personaje maravilloso que nos ofreció varios poemas de esos que se quedan en tu corazón y parece que los has tenido allí desde siempre o desde antes de siempre. Yo recuerdo que el primer poema que leí/estudié suyo fue en la Facultad y se titulaba “Buffalo Bill ha muerto” (pedazo de título, ¿verdad?), pero no fue hasta más tarde que me enamoré de su obra. Y fue gracias a otra ola preciada y preciosa que viene de un mar dulce y salado a la vez, como la vida misma, la gema de lirismo inveterado que es la peli de Woody Allen “Hannah y sus hermanas” (acaso mi favorita de Allen, acaso no, Otra mujer o Delitos y faltas, también son deliciosas, pero me gustan tantas, ay, me gustan tantas y tantas…). En la peli se cita un verso de Cummings, un verso que forma parte de uno de los finales más prodigiosos de la historia de la poesía, un final de poema que quise decirle a la mujer que amo aquella noche en que sus ojos me enseñaron hasta qué punto el mundo puede doler y alegrar a la vez un mismo corazón, un verso que quise decirle a todos mis alumnos cuando les veía tan perdidos como yo lo estuve siempre y siempre lo voy a estar y así está bien y lo celebro, un verso que le he querido susurrar a todos mis amigos cuando tienen un día jodido y compartiendo una cerveza nos contamos nuestras penas…, ese trocito de poema que me gustaría decir a todos las personas en los días grises de tristeza y de dolor y de soledad…, en esos días me gustaría acercarme y sin cara, sin cuerpo y sin nombre, susurrar muy quedamente en su oído lo siguiente:

“(no sé qué hay en ti que se cierra
y se abre;pero algo en mí comprende
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas)
nadie, ni siquiera la lluvia, tiene unas manos tan pequeñas”

(E. E. CUMMINGS)

Y sin más, marcharme, y seguir viajando por el mundo de los vivos y de los muertos. Y seguir llorando cada día, y seguir riendo a cada instante.

Ay, queridos míos, cuán bello es caminar a vuestro lado, compartir los mismos amaneceres y cantar canciones de amor y de pena, sobre todo cantar hasta que la voz me falle y entonces incluso, cuando ya no pueda cantar, tararear, o dar palmas, lo que sea…

Y os dejo con un poemita mío recién compuesto para la ocasión:

LAS MANOS DE LA LLUVIA
Por Francisco José Francisco Carrera

Tus manos son más bellas
que la lluvia. Y la lluvia
siempre me ha parecido
preciosa y delicada, dulce
y especialmente increíble.
¿Que qué quiero decir con
todo esto? Poca cosa, querida,
como siempre nada importante,
es algo muy simple aunque
lo hagamos complicado,
quiero decirte que te quiero,
amor mío, luz de mi vida,
que te quiero
como sólo es capaz
de querer en silencio
el que ha perdido la razón
para ganar entre tus brazos
un verdadero corazón.

domingo, 3 de octubre de 2010

UNA MEDITACIÓN

Lo que ahora sigue es un extracto de uno de los proyectos en que estoy trabajando, el libro de espiritualidad que ya he mencionado en otras ocasiones y que lleva el título provisional de La luz de tu mirada, espero tener el borrador terminado para febrero o marzo del año que viene. Espero que os guste. Siempre es quedarse un poco en pelota picada enseñar un trabajo que todavía está en progreso..., pero ya sabéis que soy un poco exhibicionista y que no suelen preocurme las "críticas y opiniones" que el mundo o sus avatares puedan tener de mí, al fin y al cabo uno es lo que es, sin más milongas, y yo, para colmo, soy calvo y poco puedo ocultar en mi cocoroto sin un buen pelo que llevarme a la calva... Un beso para todos., mis lindos seres de luz.


"La clave está en escuchar el SILENCIO debajo del SILENCIO. Para ello has de aprender a cerrar los OJOS de tus OJOS.

Creas así un espacio a la vez infinito y delimitado y ahí puedes fundirte con lo que hay, pero sobre todo con lo que no hay.

Lo que no hay, lo que no ves, lo que no es estrictamente materia es, a pesar de lo que se nos ha enseñado erróneamente, lo ÚNICO y VERDADERAMENTE IMPORTANTE.

¿Quieres intentarlo hoy conmigo? Es más divertido cuando lo hacemos con otras personas, como todo en esta vida. Incluso la soledad, que es maravillosa y sanadora en su justa medida, es más rica cuando nos ayuda a “ser otras personas”, a fragmentarnos infinitamente para deshacernos en el flujo del momento presente.

Meditemos, pues, juntos.

Cierra tus ojos y respira.

Respira y siente como con cada respiración un nuevo mundo nace entre tus dedos, en tus labios, en tu corazón…

Sigue respirando con los ojos cerrados. El tiempo que necesites, tú eres la medida ahora del tiempo y hagas lo que hagas, pase lo que pase, está más allá del tiempo cronológico que estamos manejando los seres humanos como especie. Todo puede esperar menos tu propio despertar a la esencia profunda de lo que ES.

Ahora cierra los ojos de tus ojos, esto sólo lo sabes hacer tú y nadie puede enseñarte a hacerlo, es como respirar, algo innato. Vuélvelo a descubrirlo en este momento. Hazlo ya. Y sigue respirando.

Los sonidos que provienen del exterior (del mismo sonido del silencio hablo, no sólo de toda esa plétora de ruidos ambientales que nos rodean cada segundo) se van a ir fundiendo contigo. Lo notas, ¿verdad? Así está bien. Está bien que así sea. No te resistas. Tu voluntad nunca ha sido tu voluntad, al sentir esto comprenderás que por fin puedes manejar tu voluntad “a voluntad” y nadie ya te podrá volver a utilizar, tampoco volverás a utilizar a nadie. Felicidades, has vuelto a ser humano de verdad.

Ahora lo externo y lo interno ya no existen como tal. Ahora es lo que es y estás bien así, en este reducto de luz, tan sólo siendo, palpitando con la misma esencia de lo que Es.

Prepárate para el segundo silencio, este llega cuando has dejado de hacer fuerza alguna. Simplemente llega. Llega, se queda y se va…, cuando tú te has dejado ir. Y cuando se va, ya nunca te dejará. Cuando te has vaciado de ti para hacer espacio a todo lo demás es cuando has entendido en qué consiste la Felicidad.

Es tan fácil, ¿verdad?

Y con un ratito que hagamos esto, nuestra vida se transforma, poco a poco, sin casi notarlo. Y un día ves cómo no eres tú el que ve, el que habla… tú eres el que ve al que ve (los ojos de tus ojos), el que escucha al que habla (o acaso el que ve al que escucha al que habla…, ¡qué juego de espejos tan bello!), y así con todo lo que se manifiesta en nosotros o lo que nosotros creemos manifestar.
Y aquí está la belleza de este gesto. Todo lo que has creído hacer tú, en verdad se ha estado haciendo a través de ti. Todo. Y entonces las tinieblas se levantan, los velos caen y ves con esos preciosos ojos de tus ojos y oyes el silencio más allá del silencio. Eres libre por primera vez. Y sonríes. Y todo sigue igual aunque sea distinto. Y todo lo que se manifiesta está bien. Y sigues caminando y sigues respirando…

Tu cuerpo humano es tan sólo una careta necesaria en el divino juego de la vida, en el verdadero juego de lo que, en verdad, ES. "

sábado, 25 de septiembre de 2010

VINDICACIÓN DEL LADO SALVAJE O LA LEYENDA DE LOS WILDBORNS


A mí, lo reconozco, hay dos cosas que me fascinan, que me vuelven loco, vaya. Me apasiona la poesía y me apasiona la música. Ambas por igual, la verdad. En el fondo creo que no son artes distintas. Al fin y al cabo, todas las artes parten de un mismo tronco divino y luego nosotros, los humanos, dividimos, cortamos y pegamos todo para hacerlo un poco más abarcable y, dado el caso, masticable. Pero en el caso de la música y la poesía es mucho más obvio. La poesía es música verbal y la música es lírica sónica, por así decirlo. La mejor música es pura poesía del mismo modo que la mejor poesía es música esenciada y esencial. Y con ello llego a lo que iba..., a hablar de uno de los grupos que más me han fascinado estos últimos meses. Y es que es un placer para mí hablar de ese grupo mítico ya en Soria (y que espero que pronto lo sea en toda España y más allá de la frontera ibérica, qué leches, calidad no les falta y ganas les sobran) que responde al nombre de THE WILDBORNS. Vamos a ello.

No viene al caso presentar a estos pedazo de músicos en este blog, si queréis información podéis (DEBÉIS) visitar su espacio en myspace (tenéis el link más abajo así que a seguir leyendo). Como anécdota, contaros que su cantante y guitarrista, Miguel Lage (aka Mick Wildborn) fue alumno mío hace ya algunos añitos durante mi primer curso como profe en la Escuela Universitaria de Educación de Soria. Fonética le enseñé a Miguel pero, como todos mis alumnos, él me enseñó mucho más a mí. Eso siempre ha sido así y por ello debo tanto a todos mis estudiantes. Quizá ellos no lo sabían, pero todos estaban siendo mis maestros y me estaban enseñado a dar clase y, además, a vivir. Este es el motivo por el que siempre les hecho de menos. En lo que respecta a Miguel, siempre le vi más como a un amigo que como un alumno y se me alegra el corazón al saber que desde entonces cuento con su amistad. Soy un hombre con suerte, lo sé, y por ello doy gracias cada mañana al levantarme, aunque las legañas se me quieran comer entero de puro sueño. En resumen, que Miguel es un pedazo de tipo. Y un músico como la copa de un pino. Y un artista renacentista del siglo xxi, lo mismo te esculpe un acorde, te escribe una fotografía, te dibuja una película o te compone un cielo oscuro y lleno de nubes tormentosas con un rayo de luz. Ese es mi amigo Miguel, así, en toda su gloria torera y artística. Y por supuesto que no es el único virtuoso del grupo, los cuatro músicos que componen ahora mismo The Wildborns derrochan calidad, y sus temas son su mejor presentación.

Y yo hoy no voy a perder más tiempo en prolegómenos, voy al turrón pero ya mismo.
Aquí he venido a hablar de su futuro gran disco y de su magnífica realidad. Estamos hablando de material de primera, de unas canciones de un blindaje espectacular. De unos músicos que saben lo que hacen, que toman de aquí y de allá y en su alambique se cascan un mejunje que te hace bajar al infierno más profundo para luego subir del tirón y gritar de pura alegría vital. This is no joke, my friends, this is fucking rock n’ roll, and I really it. Puro rock, colegas, rock que te lleva a diversos paisajes sónicos y te hace desear que el viaje no termine nunca. No voy a hablar de las influencias que veo porque poco importan, además que eso es tarea de los músicos y ya nos las contarán en diversas entrevistas (¿verdad, chicos?). Yo quiero detenerme en lo que escucho, en la realidad de las canciones. Y esto es un viaje iniciático en toda la regla que no debéis perderos, eso es para experimentarlo cada uno a su bola o, si os parece, carambola. En cuanto salga el disco, nos vamos todos a comprar una copia, que va a merecer la pena cada euro (yo lo mismo me compro dos, oye, que pienso ponerlo a lo bestia y seguro que lo desgasto de tanto escucharlo). Os lo aseguro, va a ser dinero bien invertido; pero para abrir boca aquí os dejo mi crítica de algunos de sus temas y un poema para mi queridísimo amigo Miguel, espero que os guste. Así que sin más dilación, apagamos las luces, encendemos incienso, nos pillamos unas birras y, como decían los AC/DC, let there be rock!



The Wildborns o cómo reescribir
el rock and roll en el siglo xxi.
Por Francisco José Francisco Carrera,
melómano y calvo y poeta colorado.

¿Y tú, lechuguino asilvestrado, me preguntas que qué podemos encontrarnos en el repertorio de un grupo llamado The Wildborns? Pues qué va a ser, rock del bueno, tío, puro y glorioso rock n’ roll. ¿Acaso lo dudas? Venga, vamos a meternos ahora un buen chute de vida, música en vena sin más milongas, ya te digo, un golpetazo de adrenalina sin edulcorar. Vete empezando. Mira, lo primero, si todavía no tienes su disco (ya, ya, que todavía no ha salido, pues aprovecha para ir ahorrando pa cuando salga, que voy a estar yo al tanto para que te lo compres y como vea que no lo haces te voy a hinchar a collejas con un bocata de calamares todo aceitoso y revenido) te vas a Myspace y escuchas lo que hay allí. Mira, ya te facilito yo el hipervínculo para que no te de pereza: http://www.myspace.com/thewildborns

Ya estamos como antes, señor qué paciencia (hay que tener contigo más paciencias que los de Almazán que sólo por las que hacen allí deben de tener un huevo de ellas, o más). ¿Que qué hay allí? Pero mira que estás ataraxiado esta noche, pichón. Te lo repito, buena música, chaval, excelente rock n’ roll y de lo bueno lo mejor. Ya te lo digo yo...

Tú te pones a escuchar Born Wild y ya tienes cuerpo de sábado por la noche, ganas de comerte el mundo, así, en pan de molde, chorreante de aceite y alcohol. Porque esto, colega, es rock n’ roll del que te hace mover hasta las orejas. Así que nada mejor para empezar que una buena dosis de Born Wild y desde ahí dejarse llevar. El tema es brillante, ligero y con el tufillo a garaje necesario para que el “salvaje” dentro de uno se ponga con ganas de pegar saltos. A mí me funciona. Os habéis cascado un pedazo de tema. Enhorabuena.



Pero el viaje sigue, madre mía, sigue con Get Close Be Mine, y llega una intro de bajo que no se la salta un gitano. Seas quien seas (pues no te conozco), mi más sincero homenaje, California Wildborn, tu riff de bajo lleva en volandas a la banda y me recuerda a su manera el In a Gadda da Vida de los flipantes Iron Butterfly. Y luego van entrando los demás instrumentos, precisos y preciosos, las guitarras apocalípticas y el baterista dejando claro qué es lo que tiene que hacer en todo momento. Y esa voz, esa pedazo de voz que cruza el infierno y nos deja totalmente boulversés con una letra digna de la mejor poesía maldita de los simbolistas franceses. Nick Cave y sus semillas podridas hubiesen estado orgullos de un tema así, ya te digo, y los Tindersticks y los Arab Strap e incluso una de mis favoritas de todos los tiempos, la reina oscura de diamantes, la divinamente infernal P. J. Harvey (ay, maravillosa tú, menudas medias borracheras nos agarramos escuchando tus discos en Dublín Holger, François y yo, en aquel apartamento lleno de libros, sueños y botellas de vino francés y chileno que siempre acabábamos abriendo malamente con un cuchillo o con los dientes, pero entonces yo era joven y ya casicalvo, y el mundo era una gloriosa bolsa de patatas fritas que no se acababa nunca por mucho que comiésemos...) Pero a lo que iba, tú dame hueco, dame hueco y una botella de absenta, ponme este tema y a flipar. No se necesita más. Si Born Wild era bueno, este tema es todavía mejor. Chicos, sois la leche. Y yo es que no me canso de escuchar esta canción. Gracias, me habéis alegrado el día, y la semana ya puestos.
Y seguimos bajando a un nuevo círculo…


Hail to the Queen of Hearts, aquí viene otra locomotora de canción, no es que sea muy rápida, es un medio tiempo con sabor a gasolina. Arde lentamente (en inglés a estos temas se les califica, apropiadamente de slowburners) y te deja como en medio de un sueño, es como irte al País de las Maravillas y ver que está cerrado así que te quedas en el medio, flipando felizmente con el desarrollo instrumental. Buenísmo, oye. Pero hay que seguir bajando, que el arte es largo, pero la vida corta… Por cierto, maravilloso trabajo el trabajo de Paul Wildborn, el otro guitarrista del grupo, al clarinete. El rollito que se marca en este tema me recuerda a los mejores Focus, uno de mis gurpos favoritos de Rock Sinfónico (mi estilo favorito, por cierto). Enhorabuena, Paul, consigues que el tema tenga un algo especial, de verdad.


Y llegamos a una de mis favoritas (que lo son todas, lo sé), The Gossip, y que me recuerda a mi querida Inglaterra, a los años que pasé allí, a sus ladrillos sucios, a mis paseos por calles olvidadas, a mis compras en el Tesco, a mis Fish and chips del alma, a los amores que no tuve y los poemas que escribí, a mi olvido del español y mi nacimiento al inglés por segunda vez. Todo un aprendizaje sentimental. Es como estar de vuelta por las calles de Sheffield o Manchester, Oxford o Londres, todas tan queridas para mí y todas tan recorridas por la mañana, por la tarde y por la noche.
Otro medio tiempo excelente que me hace ser de nuevo inglés. Chicos salvajes, cuando coincidamos en el Reino Unido recordadme que os tengo que invitar a unas pintas, que os lo merecéis, coño.


Y entonces despega Baby, baby, baby, con un arranque bajo-batería del copón al que luego se unen las guitarras hasta que se monta aquí un ascenso a la cima del rock n’ roll. Pedazo de estribillo, y pedazo de canción.


Silicon se mueve hacia otros derroteros, a mí me traslada a un mundo de derrotas maravillosas, a las fronteras del amor, al silencio incluso, qué se yo. A su manera me intriga lo que no dice tanto como lo que dice. Es otro acierto en todos los sentidos y siempre me quedo con ganas de volverla a escuchar (y lo suelo hacer, vaya).


Y chicos, llegamos a un tema épico donde los haya, no es el que más me gusta pero es (casi) mi favorito. No tengo palabras, de verdad, no tengo palabras. De hecho me he propuesto componer un poema sobre la canción que ya os enseñaré, dedicado irá, por supuesto, a estos chicos que me han hecho seguir creyendo en la música componiendo esta canción. Se titula New Sun y a veces me recuerda a los mejores U2, a veces no, en cualquier caso me emociona profundamente. Me deja speechless. Completamente enamorado del mundo. El tema dura 6 minutos y medio (casi) y pasa volando de lo bien estructurado e interpretado que está. Buen tema para acabar un concierto con un climax brutal. De lo mejor. Es un prodigio, una levitación, una obra de arte, qué se yo. Me encanta la labor de Kevin Wildborn con la batería, es sutil y exacto en sus movimientos y crea una base rítmica espaciosa para que el resto de los instrumentos deambulen a su antojo por el tema. Excelente trabajo, Kevin, de verdad. Por cierto, me dice Raquel, a quien también le encanta el tema (y los Wildborns, obviamente) que ella al escuchar este tema cierra los ojos y se marcha de viaje con el corazón lleno de estrellas a los paisajes desolados de las carreteras infinitas de Arizona o Texas, o acaso, tan rico es el tema en matices, a los maravilloso acantilados llenos de la "materia con la que se hacen los sueños" (que decía Shakespeare) que podemos encontrar en Escocia o Irlanda. Toda una poeta mi mujer.


Y después, ay, después, después llega Drelin esa boutade excepcional en francés. Otro de mis temas favoritos desde la primera vez que lo oí. Tiene un je ne sais quois, pour ainsi dire. Pero escuchadlo y juzgad por vosotros mismos. No tiene desperdicio. Si es que como muchos sabéis también tengo alguna parte de mi cuerpo que se forjó en Francia, todavía no sé cuál, pero ya lo adivinaré. A mí me da que es el pancreas, pero no sé, no sé, también podrían ser mis pestañas. Maravilloso país y maravilloso idioma (sus poetas son de lo mejor), pero sobre todo maravillosa canción. Sí señor.


Y llega mi favorito, esto es pura dinamita, señoras y señores, the Wildborn tocan SIN ON THE WAY, esto es rock n’ roll quintaesenciado, una lección de cómo se debe componer y escribir un tema de puro rock. Perfecto. Sucio. Cañero. Hímnico. En dos palabras:

IMPRESIO – NANTE. Gracias por darnos esta joya, colegas. Mención especial para el excelente trabajo letrístico que acompaña a la música, me encanta lo de "but do me a favour honey and stop to sin on the way" o "human tribes they never do me no right" (maravillosa doble negación, aquí sale el lingüísta anglófilo en mí) o también "I'm not the kind of guy you would take your home for a dine". Pasote de lyrics, oye.

Y para acabar llega Made to Stay, excelente manera de bajar de la montaña rusa en la que has estado montado todo este rato. Vamos saliendo de este mundo de luces oscuras y penumbras luminosas, pero a la vez que lo hacemos tenemos ya la sensación de que nos ha faltado algo y que lo queremos volver a visitar cuanto antes. Estos son temas de los que se quedan con uno, de los que nos acompañan al super, al trabajo, al dentista…, hasta al baño. Esta es música de la de verdad. Y por ello os damos gracias, y os pedimos a vosotros, los “nacidos salvajemente” que nos sigáis indicando el verdadero signficado del verbo "rockanrolear". Tíos, la habéis montado buena. Y lo mejor de todo es pensar en todas las que os quedan por montar…, yo prometo estar cerca, aquí tenéis un devoto seguidor. Un poeta rockero (así, con ck, medio inglés medio español, que es lo que soy en verdad, un híbrido absurdo y sin sentido lleno de ruido y de furia al mismo tiempo, lleno de luz y calor, leñe), un profesor de inglés y reflejos de charco, un observador de la lluvia que va a seguir vuestros pasos.

Coda: Por cierto, aunque no estén en Myspace, también son unos pedazo de temas sus versiones del Born to be Wild de los Steppenwolf y del Money de los Beatles, este último es alucinante y ya os digo que yo soy un beatle-maniac hasta la médula, vamos que me resulta imposible entender la vida sin los Beatles, y sin el té, y sin mi mujer Raquel y mi perro Kibo y mi coneja Gandalf(illa), pero eso ya es otra historia..., es que yo de pequeño iba para Sherezade, y luego me he venido a quedar en Cherezado (o "en Chorizado" que me susurra ahora la quedona de Raquel), o algo, pero me vale.

Y ya está…, los que no conozcáis a los Wildborns ya podéis ir corriendo a remediarlo. De verdad que merece la pena. Es lo que tiene cuando se crea y se cree con el corazón. Siempre merece la pena lo que de allí sale. Y a comprar su disco, repito, en cuanto salga…

Y ahora al poema, para ti, Mick Wildborn, por ser como eres (¡y cómo eres, bribón!), por ser tú, vamos, y por ser amigo de este Cocoroto calvo y coronario, tierno y peleón, oscuro y luminoso, of this poet of sorts. Para ti, porque sí. Miguel, amigo mío, amigo y hermano, va por ti:

SHE WAS BORN WILD

POR FRANCISCO JOSÉ FRANCISCO CARRERA
EXTRAÍDO DE SU POEMARIO “DEL RUIDO Y DE LA FURIA…”(PENDIENTE DE PUBLICACIÓN)

A Mick Wildborn,
que sabe del lado salvaje
.


Dáme de probar
hoy en tus labios
del néctar cristalino
de tus sueños,
destila entre mis manos
sin vergüenza
el sabor incierto
de tus años,
oculta está hoy
la voz,
el sonido de aquella guitarra
que nunca supiste tocar,
los juegos infantiles
olvidados y sustituidos
por otros más adultos
y mucho más divertidos,
los recuerdos hechos añicos,
el alma en jirones
pero el corazón por estrenar…
Muñeca,
dame con esos labios
del sabor de la madrugada,
que tu lengua salina
deje su aliento voraz
en mis entrañas
y tu vientre suave
se frote irreverente
con mi misma alma,
gata de jade,
salvaje animal
que envuelve la cama
con un cuerpo
que es el viento
y aviva las llamas
para purificar
con el amor
el miedo, la tristeza
y el dolor.

Ven,
nací salvajemente,
acaso no ves
que soy
la piedra,
el acero
y a la vez
el cristal
roto y reluciente.


Ven,
tú que estás perdida
en la noche de los tiempos,
soy el que redime
cada sueño,
soy el alfa
y el omega,
lo que se va
y lo que llega.

Y así, noche tras noche, las paredes sangran y mis dedos, agotados, no pueden dejar de
llorar,
qué ironía, tu cuerpo desnudo entre las alfombras, piedra preciosa perdida en el mar,
qué lacerante recordar tus gemidos, oscurecidos por el humo y la noche, por las drogas,
pero qué más da,
fuimos a la vez la luz y la más profunda oscuridad.
Adónde te quieres ir ahora, si ni tus sueños te ofrecen asilo,
adónde podrías irte ya, si tú misma eres incapaz de caminar.

Pero qué más da.

Salvaje de mirada dorada,
ser taciturno y descarado,
mi vida entera
está prendida
de tu risa,
todo lo que soy
está en las arrugas
de tu ropa interior,
y qué más quieres que te diga…,

que al respirar he sentido tu ausencia incrustada como fuego en las entrañas,
que al alejarme de tu cuerpo siempre vomito de asco y de dolor,
que me asusta quererte pero me asusta mucho más dejarte de amar,

y qué más da
si he sido el rey absoluto de una tierra sin pasado,

qué más da ya todo,

todo mereció la pena,
mi salvaje y amada pequeña,
mi querido y maravilloso animal.


HASTA LA SEMANA QUE VIENE, LUNALUNEROS.

UN BESO DEL TAMAÑO DE ARIZONA.

domingo, 19 de septiembre de 2010

BIENVENIDOS A LA MASCARADA DE LA VIDA


Nota: Todas las fotos han sido hechas por Raquel, el rostro detrás del rostro detrás de la máscara es, creo, el mío.

Desde hace ya años vengo estando más y más interesado por el concepto de “máscara”. Lo saben bien mis amigos y mis exalumnos de los últimos años. Como ya he expuesto en varios otros lugares, es significativo que el vocablo español “persona” venga del latín donde hacía referencia a la “máscara que se ponían los actores teatrales”. En este sentido, nuestra personalidad (que no es única, deberíamos hablar siempre de personalidades, así, en plural) no es otra cosa que una “máscara”. De este modo cabe plantearnos la pregunta necesaria: ¿entonces siempre llevamos máscara?

Pues no lo sé, no sé si siempre, pero casi. También es verdad que se nos ha programado para ello y ahora puede ser peor el remedio que la enfermedad. Quitarnos las máscaras, así, sin anestesia, puede ser muy doloroso. Pero es bueno que caigan de nuestro rostro original de vez en cuanto, es muy necesario. Es liberador.

Y con todo es una maravilla el llevar máscara…, cuando eres consciente de que la llevas. Entonces la vida se convierte en un juego divino y maravilloso. Hay momentos trágicos y cómicos, pero tú los vives con una profunda realidad en ti. No los rechazas o les quitas importancia, pero tampoco les das un valor absoluto (que al fin y al cabo nada tiene). Eres entonces un actor desarrollando su función en la mascarada de la vida.

Y es que esta semana se me han juntado dos cosas. Para empezar y como por casualidad, me he encontrado con un poema precioso que comparto con vosotros. Es de una americana de origen japonés, Mitsuye Yamada, y se titula “Masks of Woman”. No tengo copia en español así que os lo traduzco libremente del inglés, bear with me!

Mascaras de mujer
Por Mitsuye Yamada


Esta es mi máscara diurna
hija, hermana,
esposa,
madre,
poeta, profesora,
abuela.

Mi máscara es puro control
oculta todo
y sirve para soportar
mi máscara es una huida
de mi propio
Ser.

Interesante, ¿no? Ahí estamos dándole y volviéndole a dar al mismo tema de siempre. Lo cierto es que uno se plantea por qué habríamos de huir de nosotros mismos (= de nuestro propio SER), ¿verdad? Eso, queridos míos, lo dejaremos para otro ocasión.
Mi idea hoy es plantear las preguntas. Recogeremos la cosecha en otro foro o en otro mundo, quién sabe.

Decía que se me habían juntado dos cosas para llegar hasta esta entrada. Bien, falta la segunda. Hace unos días se me escribió casi sin darme cuenta un poemilla garabateado en una libreta (una de las libretas que me llevo a todas partes por si acaso me da el aliento poético, como en los últimos meses me ha venido ocurriendo tan a menudo) y este es, más o menos, el resultado:

MASCARADA
Por Francisco José Francisco Carrera


Bienvenido al baile de las máscaras.
Porta el rostro prestado con alegría.
Si tienes hambre, come, es bufé libre,
sin andas con sed, no te cortes, bebe.

Hoy ni eres tú ni eres ya el otro,
el mañana no existe todavía,
come, bebe, baila y sé tu mismo
con tu máscara. La noche es joven,

nunca habrá de llegar la madrugada.


Al fin y al cabo, he llegado a la conclusión de que es maravilloso encontrar momentos en los que quitarse totalmente la máscara y celebrar el vacío primordial del rostro de debajo de tu rostro, de ser, por fin, el otro. Lo Otro. Pero igual de maravilloso es disfrutar del juego de colores y sonidos que nos ofrece esta gran Mascarada que es la vida. Y del mismo que de niños jugábamos a Indios, Guerreros o Astronautas, ahora de adultos jugamos a ser Madres, Tenderos, Amantes, Abuelos…, y es maravilloso, como dice en su poema Luis Alberto de Cuenca, abrir todas las puertas y desde el fondo del ser vestirnos y travestirnos. Y luego, volver a casa, siempre volver a casa, desprendernos del abrigo, los pantalones, el vestido, quitarnos el maquillaje, los anillos, las pulseras… volver a nuestra piel desnuda, y después seguir un poco más abajo, tendones, huesos y venas, un poquito más todavía, sí, ahí, al centro del centro, ahí donde todo es lo que es.
Volvernos para dentro, volvernos del revés. Tú ya me entiendes.

Hasta la próxima semana, preciosos seres cubiertos por bellas máscaras.
Y venga, que estamods de rebajas e improviso otro poema y os lo escribo al mismo precio…

LA MASCARADA DE LA VIDA
Por Francisco José Francisco Carrera


Y qué soy hoy,
qué máscara de entre todas
me habré de poner
para empezar la jornada,
con qué zapatos saldré,
qué disposición de alma
me puede venir bien,
qué color de corazón
podría ser el mejor...

No lo sé
y me cuesta decidirme.

La vida es hoy gloriosa
y siento que no he perdido
las mañanas triunfantes
de ser joven y estupendo
que decía Victor Hugo
(bueno, el final es añadido
mío, lo de estupendo, digo).
Bajaré al gran parque de la vida
con una sonrisa de estrellas en la mirada,
con un cuerpo de plata y canela en rama,
con ojos de otoño en flor y boca de madrugada
pero sobre todos los todos
con ganas, pero muchísimas ganas,
de participar en la gran mascarada
de las vidas que vivimos
y bajaré, ya no lo dudo,
con esta careta prestada
que, al menos por hoy
me lo creo a pies juntillas,
es mi cara verdadera.

domingo, 12 de septiembre de 2010

APRENDIENDO A VOLAR


Esta es la misma historia de siempre.
La misma aburrida, manida y maravillosa historia de siempre.
La que tú has vivido desde el principio de los tiempos.
La que yo llevo viviendo desde antes de nacer…,
desde mucho antes de que la primera llama diera origen al fuego de la vida.
Esta, querido mío,
es la misma historia de siempre.
Mi historia, tú historia, tanto da.
De esas de chico conoce a chica,
él se levantó de la cama y se hizo un café bostezando.
Una historia de esas que todos conocemos cientos,
acaso miles o cientos de miles.
Juan entendió entonces que no podría volver a amar a otra persona o
Ana tuvo la seguridad de que la vida no sería la misma sin él.
Es una historia de derrotas maravillosas y dolorosas victorias.
Es un capítulo minúsculo en la sinfonía de la vida.
Es una manera como cualquier otra de perder el tiempo
.

Y entonces…, corazón de corazones,
qué es lo que hacemos aquí.

Sólo hablamos en silencio.

Sólo besamos con los ojos.

Sólo queremos ser verdad.

Y la Luna de Agosto levanta su telón hoy para esta nueva temporada. La Luna de Agosto ha descansado largamente en el estío, su tiempo de asueto ha sido pródigo, se ha convertido en sol, a ratos en estrella, se ha bañado en el mar, ha jugado con la muerte, ha bailado sin parar. La Luna de Agosto, amigos míos, ha estado también cerca de vosotros. Os has adormecido y os ha acariciado, os ha protegido con su risa y os ha llevado hasta la tierra de Nunca Jamás. Hoy, domingo, desde este esfera sideral que configura mi presencia, vuelvo a sentir vuestra respiración desde el otro lado del espejo.

He caminado mucho desde la última vez que hablamos, hacia dentro y hacia fuera, la verdad, también me he ido de exilio interior, he perdido horas, días y sueños, he ganado segundo, minutos y cielos, y por fin he encontrado el camino de baldosas amarillas para al fin regresar a Kansas. Kansas siempre estuvo en el corazón de Dorothy, y Toto siempre fue el perro maravilloso que todos quisimos tener.

Os prometo una locura:

Cuando el huracán me quiera levantar el corazón, lejos de cabrearme y hacerme fuerte en mi castillo, saldré desnudo hacia el ojo de la tempestad y daré mi cuerpo para que sea devorado por el ruido y la furia de sentirme vivo.

Y estad atentos al cielo y al infierno a la vez, ambos son la belleza de un prometeo nuevo y prodigioso encadenado a la roca de los sueños, estad atentos porque…

también volverán el Cocoroto, el Winterbottom y la Medusa, así que de nuevos todos juntitos para celebrar el milagro de estar vivos y dotados de discurso.

Y qué manera mejor de empezar que con uno de mis últimos poemas, uno de los que más he trabajado para conseguir un “mundo coherente”, es bastante narrativo y responde a ese interés del que ya os he hablado en otras ocasiones, “contar historias en verso”. Espero que os guste, es uno de mis favoritos, sin duda.

EL HOMBRE QUE NO SABÍA SOÑAR

Por FRANCISCO JOSÉ FRANCISCO CARRERA, POET OF SORTS
After watching El circo de la Mariposa by Joshua Weisel

¿Por qué los humanos nos conformamos con soñar que volamos si realmente podemos volar?
(Frank Depritenderr, Volviéndonos divinos)

En una ciudad enorme
de rascacielos, cristal
y silencios,
vivía un hombre
que no sabía soñar.

Sus padres no sabían,
sus abuelos no sabían
y los abuelos de sus abuelos
no sabían soñar.

El hombre que no sabía soñar
se llamaba Will
y trabajaba en una aseguradora
desde que era un chaval.

Cada noche
antes de irse a la cama,
Will
cenaba siempre
una lata de sardinas
con pan de molde
y un vaso de leche
desnatada,
nada más.

Entonces
cerraba los ojos
y le pedía a Dios
que le enseñara a
soñar…

Pero Dios debía estar
ocupado,
en otro sitio
o, simplemente,
no estar.

Y Will
seguía “soñando”
con poder soñar,
en el trabajo,
en el metro,
en el cine,
en la Estatua de la Libertad…

Y soñaba y soñaba,
soñaba con poder soñar…

Pero el tiempo pasaba,
que es lo que tiene el tiempo,
que se empeña en pasar
sin siquiera preguntar,
tarde tras tarde,
noche tras noche,
así hasta el final.

Y Will,
Will empezaba a perder toda
esperanza
de ser como los demás.

Él había visto
que todo el mundo soñaba
y era feliz al soñar.

No importaba que sus vidas
fueran grises,
insoportables,
tristes hasta no poder más.

Soñaban
y eso bastaba.

Soñaban
y ya está.

Era la manera
en que funcionaba el mundo,
todo era un camino
de espinas,
lleno de dolor y tortura,
el mundo,
lo sabía,
era la misma locura.

La felicidad
era una quimera imposible
que nadie podía alcanzar,
pero, ay,
con los sueños
el paraíso se volvía
un poco más terrenal.

Y él no podía soñar.

El mundo
era basura,
llanto,
violencia
y pura angustia.
Para él
y todos los demás.

Pero lo que lo hacía soportable
era la capacidad de soñar.

Siempre había sido así,
lo decían los maestros,
lo decían los políticos,
los sacerdotes en el templo,
lo banqueros y abogados,
el presidente mismo
lo decía,
“menos mal que Dios
nos ha concedido
la capacidad de soñar,
¡Dios es tan generoso,
a la fuerza nos ha de amar!”.

Y Will,
erre que erre,
no paraba de intentar
el ser,
por fin,
uno más.

Aprender
lo que todos ya sabían,
aprender,
por fin,
a soñar.

Odiaba
a sus padres,
a sus abuelos
y a sí mismo
al que más
por no poder soñar.

Y aquella
enésima noche,
fría y oscura
y abismal,
no pudo soportarlo más.

Bajó buscando
una tiendecita oscura
en el barrio más peligroso
de la ciudad,
un submundo olvidado
y que olía a alquitrán.

Quería comprar
una pistola,
balas,
una botella de whiskey,
un poco de coraje,
nada más.

Quizás en el
“sueño eterno”
aprendiera
por fin
a soñar.

Quizás no,
pero no podía
aguantar
ni un solo
día más.

Cuando el dolor
lacera tanto
que no puedes
ni gritar,
el mundo se hace
puñal
y los ojos
de los otros
son cuchillas de afeitar.

Y ya de vuelta en casa,
sin poder evitar llorar
apoyó el arma
contra su cabeza,
rezó por última vez
como si fuese la primera
y justo antes de disparar
oyó la voz del universo
que le decía claramente:

“tú no necesitas soñar,
hijo mío,
soñar
es la manera más pobre
de ser feliz,
nada más;
eres parte misma
de la magia primera
de la creación,
tú mismo,
si quieres,
si te atreves,
puedes volar
y te voy a decir cómo:
deja atrás lo que posees,
pues ello a ti te posee,
olvida tu nombre,
es falso y nada dice de ti,
olvida tus errores,
de nada sirven,
olvida tus aciertos,
aún sirven de menos,
cesa tus pensamientos
ya.
¿Qué queda de ti ahora
que con amor
abrazas el vacío sin sueños?
Lo que queda es
la luz infinita
de Dios en cada
célula,
en cada gesto,
en cada mirada.
Ya has aprendido
lo que siempre supiste
pero no podías ver.
Agradece a tus padres
y a los padres de tus padres
que no te enseñaran a soñar,
gracias a ello
has reconocido en ti
la esencia de todo lo que ES
y con ello ya presente
no volverás a sentir deseos
de soñar.
Todo lo que el mundo te ofrece
es tuyo porque nada necesitas,
ahora, por fin,
puedes lanzarte a volar”.

Y aquella misma noche,
el hombre que no sabía soñar
aprendió por fin a volar
y sigue surcando los cielos
si te atreves a mirar.

Ahora la pelota está en tu campo,
¿quieres seguir soñando?
¿quieres seguir durmiendo en vida?
¿O acaso ya estás preparado
para ver por fin la realidad?